5 de noviembre de 2014

Cuando la mente no duerme...

A veces me paso horas mirando, el resplandor de luz que desprende la lámpara que tengo encima de mi mesita de noche, hacia el techo.

Me pueden dar las 2:00h las 3:00h de la mañana y mi mente, en vez de agotarse, sigue despierta, atenta y en alerta de algún cambio que pudiera producirse en cualquier instante.

Entre tanto me hago muchas preguntas que algunas no recuerdo cuando trato de  acordarme de ellas. Parece increible que pueda cambiarnos tanto el sueño cuando no hace nada dormíamos como niños con 20 años.

- Las precupaciones- Me dice mi madre. -, eso son las preocupaciones hijo. Es lo que conlleva ser padre-.

Cuando somos pequeños se nos hace muy largo que todo llegue y cuando somos mayores, nos arrepentimos de no haber hecho tantas cosas en su día cuando podíamos.

La vida es un gran viaje que hay que disfrutar despacio, con calma, apreciando y valorando cada cambio como viene, aprendiendo a ver lo bueno en lo malo y la alegría en la tristeza. Saber leer entre líneas lo que podrías contar con palabras, ver luz donde hay oscuridad y saber estar donde no hay lugar para nadie.
Entender al prójimo y aprender a escuchar, porque seguro que los demás tienen algo que decirte.
Saber alejarte del Ego y aprender a vivir sin apegos. Ser consecuente y  consciente de nuestros pasos por esta vida y ser humilde con quien le falte cordura.

En la noche cuando la mente no duerme divago y me entretengo desgranando esta parte de mi mente, para encontrar el descanso que busco. Entre luces que colorean un techo sin cambios, una lámpara encendida que me acompaña y el arrope de mi sábana y mi manta, busco en una noche de inverno, entre cerrados los parpados, con la vista nublada, divagar mi mente cuando esta no descansa.
Que ustedes lo hagan por mi... 
Buenas noches...

1 comentario:

Javier Nomdedeu Lopez dijo...

Esto es ARTE. Has conseguido ponerme melancólico.