31 de enero de 2007

La leyenda de la cara de la Luna

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La leyenda de la cara de la Luna

En todo el mundo pero en especial en Occidente y con el paso inquebrantable del tiempo, cuando éramos unos niños inocentes quién no ha creído ver en la Luna el gesto de una persona. Es una leyenda que ha rozado el género de cuento. Su origen es Germano. Es un cuento que explica la historia de un anciano que se enfrentó al cielo por cortar leña en un día festivo, precisamente en Domingo y dice la leyenda que fue condenado para siempre a vivir en la Luna. Pues con el tiempo su cuerpo acabó encogiéndose de tal forma, que perdió los brazos, las piernas y el tronco quedándole tan sólo la cabeza, para que no pudiera trabajar nunca más en festivos ni laborales.
En otras culturas de la parte más pobre de África, como por ejemplo en los Masai de Kenia, le dan una interpretación muy distinta a las manchas de la Luna. Cuentan en sus leyendas que son la representación del rostro de una bella mujer, de labios bonitos y carnosos. Pues dicen que cada vez que veían aparecer su rostro significaba la llegada de la fertilidad, era según ellos la temporada de buenos augurios familiares. Sin embargo, en algunas tribus del lugar pensaban todo lo contrario. Decían que era la representación de una bruja de labios hinchados y más bien tuerta, y que su aparición no traía más que muerte y desolación para el pueblo. Cuentan que si la observabas con atención te maldecía el año entero y la cosecha no saldría buena.
En China se habla de la Luna de un modo especial. Como casi todas las leyendas que rodean a la tierra de los dragones, las leyendas también acaban convirtiéndose en cuentos típicos de China. Los niños allí ven en el Hombre de la Luna una especia de dragón, y es que la imaginación en esto juega un papel fundamental.

Ya lo sé, hay que tener mucha imaginación para ver un dragón donde hay exactamente cráteres producidos por la erosión atmosférica del universo. Pero la imaginación a veces da vida a la leyenda.

23 de enero de 2007

Leyenda del Hospital de Tórax, en Barcelona, Terrassa.

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Hoy os presento un leyenda trepidante de la mano Miguel Ángel Segura Ceballos.
Os dejo con él.
El Dardo

El Hospital del Tórax de Terrassa: Misterio y leyenda

Por Miguel Ángel Segura Ceballos

Introducción

El misterio y la leyenda dejan huella en la mayoría de ciudades y pueblos de todo el mundo, raro es el lugar donde no hay una casa supuestamente maldita o un lugar concreto donde la leyenda está presente. En la mayoría de casos es simplemente eso, leyenda, pero hay otros lugares dignos de investigar, ya que aparentemente ocurren fenómenos insólitos de lo más extraño. En Terrassa (Barcelona) tenemos uno de esos lugares, concretamente en las a fueras de la ciudad, en la carretera que va hacia el termino municipal de Matadepera. El antiguo hospital del Torax arrastra muchas leyendas en cuanto a muertes y misterio se refiere, pero la verdad es que casi todo lo que conocemos de ese lugar es pura demagogia. Uno de los claros ejemplos es el que comentan ciertos investigadores sobre el famoso caso de los suicidas de Terrassa, donde según ellos, José Félix Rodríguez Montero y Juan Turu Vallés, protagonistas principales de esta historia, visitaron este hospital, cosa que no es cierta, como refleja el investigador Egarense Josep Guijarro en uno de sus artículos, ya que por esa época en hospital estaba en pleno funcionamiento. Hace unos meses empecé una investigación sobre el lugar, después de que me llegaran varios comentarios de amigos explicándome que en los alrededores del antiguo hospital, hay unas planadas donde los aficionados a las Palomas tienen sus palomares y se reúnen para charlar y compartir esa afición, les habían comentado que hasta allí acuden muchos curiosos con sus cámaras fotográficas para realizar barridos y visitar la zona, ya que el acceso al interior de lo que es el hospital está cerrado, en mayor parte debido a los incidentes de grupos violentos que se dedicaban a destrozarlo todo, con el único objetivo de divertirse. Estos visitantes según el testimonio de algunos palomeros, dicen acceder al lugar por que allí ocurren fenómenos paranormales. En los alrededores del hospital tenemos varios lugares donde aún es posible la entrada, además de una iglesia que se encuentra en ruinas y los jardines del propio hospital, lugar que te pone los pelos de punta, sobre todo a altas horas de la noche.

Destrozos

En una de nuestras primeras visitas al lugar, una de nuestras fuentes de información nos comentó que hacías unos meses, un grupo de jóvenes accedió al interior del hospital, concretamente al sótano, causando destrozos de bastante consideración, por eso el hospital se encontraba con todas las entradas y ventanas cerradas con ladrillos. La verdad es que la gente que suele frecuentar el lugar se muestra algo desconfiada con las personas que aparecen por la zona, nosotros en las primeras ocasiones que visitamos el lugar nos sentíamos observados, pero esto es comprensible, solo hay que ver las gamberradas que allí se han producido. A finales de Mayo del año 2003, un joven fue detenido como presunto autor del robo de un feto humano conservado en formol. El hurto se produjo el día 16 de ese mismo mes, en el antiguo hospital del Tórax. Días más tarde, los vecinos del municipio de Matadepera, que colinda con el termino municipal de Terrassa, descubrieron en un descampado un feto humano. El feto estaba envuelto en periódicos y desprendía un gran olor a formol. Durante la investigación, llevada a cabo por la Guardia Civil, se detuvo a J.S.V. quién identifico a varios menores más, que fueron los causantes de esta "gamberrada" Según los propios detenidos, sabían que en el antiguo hospital había un almacén donde se guardaban restos humanos y decidieron entrar. En otra ocasión, varios grupos de jóvenes se dispersaron por toda la zona, rompiendo los cristales de las ventanas y destrozando todo lo que podían. Esto ocurrió en la parte trasera del hospital, donde se encuentran los palomares, ya que desde hace bastante tiempo, la parte delantera está vigilada por un agente de seguridad.


El misterio rodea al Hospital
La Iglesia


En la zona del hospital tenemos una iglesia abandonada, lugar donde se han registrado numerosas inclusiones de tipo psicofónico y se han vivido escenas de auténtica tensión. Son varias las personas que dicen haberse topado con lo absurdo dentro de la Iglesia "cambios bruscos de temperatura, detectores de movimientos que los alertan de presencias, ruidos escalofriantes, sombras espectrales, etc."
La realidad es que el lugar está abandonado y eso quizás pueda llegar a influenciar a determinadas personas de forma que se lleguen a sugestionar, pero por otro lado, yo en primera persona he sido testigo de fenómenos extraños dentro de ese lugar. La Iglesia trasmite una sensación extraña a todo aquel que lo visita, poco a poco te vas sumergiendo en extrañas sensaciones al empezar a ser testigo en primera persona de ruidos extraños, cambios de temperatura e incluso de llegar a tener la sensación de escuchar voces que no llegas a distinguir si son reales o debidas a una sugestión.

La Casa del Palomar

Al lado justo de la iglesia nos encontramos con una casa abandonada, donde los amigos de las Palomas utilizan una habitación para guardar sus trastos. Ese lugar sin duda es muy especial y podríamos decir que aunque poco tiene que ver con el tipo de fenómenos que suceden en la iglesia, no por eso dejan de ser interesante. El cambio brusco de temperatura con el exterior es algo sorprendente y que a mi personalmente me dejó estupefacto. Otra de las cuestiones que destacan de ese lugar es que en muchas ocasiones se me han descargado las pilas nuevas que llevaban los visitantes para la cámara fotográfica, además de las baterías de reserva para las cámaras de vídeo o aparatos de grabación de audio. Lo más curioso es que las pilas y baterías que se utilizaban en los aparatos funcionaban a la perfección, eran las de recambio las que se descargaban. Yo en dos ocasiones sufrí este extraño fenómeno y no puede realizar más fotografías del lugar.

Reflexión
Poca vida le queda a este antiguo hospital antes de que lo terminen de restaurar y conseguir así llevar a cabo este ambicioso y futurista proyecto por parte del ayuntamiento de Terrassa y la Generalitat de Cataluña.

Lo que está claro es que el misterio que reside en los lugares, no entiende de obras ni de restauraciones, por eso estoy convencido que en los próximos rodajes que tengan lugar en el antiguo hospital del Tórax, seguiremos siendo testigos de anécdotas, vivencias y algún que otro suceso de carácter extraordinario.
Fuente original: Hospital de Torax
Alberto Zambade Santiago ©

17 de enero de 2007

Una Oportunidad

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Una oportunidad

¿A quién no le hubiera gustado tener una oportunidad para decir o para hacer lo que uno quiera con total libertad?

Así comenzaba uno de mis textos, rutinarios, por improvisados, para la Redacción El País. Y es que La oportunidad de vivir sin ataduras es una lucha constante por la supervivencia. La vida nos da momentos entrañables, pero también nos recuerda que entre la delgada línea de lo real y lo ficticio existe otro mundo muy diferente del que quizás desconozcamos la mayoría de las cosas que habitan en su interior. Y es allí, en aquel extraño mundo, en donde se alojan los recuerdos. Los millones de recuerdos que dan sentido a nuestra vida.De pequeño mi padre siempre me hablaba de sus experiencias. Me contaba sus historias con gran ímpetu, y yo intentaba cuadrarla con la historia que me tocaba estudiar en el colegio. Pero las historias de mi padre se mezclaban con las anécdotas que me relataba mi mentor Don. Julián. Y el paso del tiempo me enseñó que la vida, en realidad, no es como está expuesta en los libros de texto. Que la historia la escriben los vencedores. Y de algún modo siempre he pensado en las pocas, por escasas, oportunidades que tuvieron los vencidos en la historia de España.Tristes palabras para un comienzo de año. Pero más triste es saber que todas aquellas personas no tuvieron la oportunidad de cambiar su futuro, ni obtuvieron el reconocimiento que se merecían, para amoldar su vida a su antojo y para hacer lo que realmente les apetecía, cuando les apetecía, sin asumir normativas absurdas.¿Por qué hoy aún no se encuentra el epicentro que rige las leyes universales que dominan las normas que impone el ser humano? ¿Por qué la fuerza de la solidaridad se aparta del lado del oportunismo voluntario? ¿Por qué nos hacemos todos, cada día, la vida más difícil? ¿Por qué aún existe el separatismo, la lucha de clases, la diferencia entre seres humanos, la envidia, el odio, etc...? ¿Por qué? Porque todas estas cosas la ven cada día por televisión, las escuchamos por la radio, las oímos sentados en un parque al fresco o tomando un refresco en un bar. ¿Si tuviera mi oportunidad? He oído en repetidas veces esta pregunta a muchísimas personas desesperadas. Pero ¿Qué es tener una oportunidad para estas personas? ¿Qué significado tiene la palabra oportunidad en nuestra sociedad?Me acuerdo siempre de las palabras que me relataba mi abuela. Eran los mejores juguetes que he tenido porque ahora son historias imborrables, son los recuerdos de las escasas oportunidades que tuvieron las personas que vivieron en la época de mi abuela. Y estoy decidido a daros testimonio, puesto que hoy la comparativa de tener una vida oportunista nos parece que el término está olvidado, pero en realidad esta muy vigente y se palma con la palma de la mano. Tan sencillo como el tener el privilegio de poder decir lo que quieras en cualquier momento, esto significa en la clase de sociedad que vivimos y cómo vivimos. El poderte ir de vacaciones aunque no sean de lujo, ya da por hecho que no estás tan mal económicamente. Antes eran contadas las personas que podían disfrutar de unas vacaciones en familia. O era un coronel del ejército de España, o era el mismísimo Dictador Franco, o un currante muy currante. Los tiempos cambian, los precios cambian, las personas cambian, las cosas evolucionan y el mundo gira al mismo ritmo de siempre. Somos nosotros los que dejamos de lado las cosas importantes. Aquellas cosas a las que les damos el término de oportunidades. Pues vivir al margen del pasado es imposible, al igual que intentar no recordarlo. Y ustedes se preguntarán, ¿Y qué puedo hacer para dar sentido a mis cosas, a mi vida? No volverse a preguntar, ¿Si tuviera la oportunidad? Y hagan las cosas sin más. Aprovechen los momentos al máximo, todos los momentos. Los que tenéis con vuestros compañeros de trabajo, con vuestra familia o con un simple amigo o amiga que hace muchísimo tiempo que no veis. Pues ante todo evitar los separatismos ideológicos que nos impone la política diaria, los distanciamientos generados por meras discrepancias sin importancias entre la familia y llevar el trabajo y las obligaciones, los altibajos y los problemas, con optimismo. Porque la vida es algo más que levantarse por la mañana y dar los buenos días a cualquier persona.
Alberto Zambade (El pequeño Dardo)©

7 de enero de 2007

Especial día de Reyes

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Especial día de Reyes

La maravillosa realidad de las cosas rutinarias sólo las encontramos si miramos en el interior de las cosas sencillas. Mirar a un monte abandonado nos da la sensación de que estando allí, junto a la montaña, en su cumbre, eres libre como los pájaros. Lo mismo que el cenar cualquier noche del año nos resulta lo habitual y no nos da ninguna sensación nostálgica, pasa todo lo contrario cuando nos juntamos con la familia en época de Navidad, para reír, cantar villancicos o para compartir bellos momentos de felicidad. Los sentimientos y las ilusiones las tenemos, pues, a flor de piel. Las personas, todas las personas, somos sensores que no solamente podemos percibir las sensaciones que nos envían las personas que tenemos cerca, sino que también transmitimos diferentes estados de ánimo y eso es lo que nos distingue y nos hace estar a la cabeza en el escalafón más alto de la Naturaleza. El simple hecho de pararnos a leer el periódico en plena calle despierta curiosidad al resto que te observa con atención. El hecho de dar los buenos días a cualquier persona demuestra no sólo que tenemos educación sino que estamos de buen carácter. O el dejar en época de Navidad la puerta abierta de tu casa, sin pensar en el peligro de que te puedan robar, era una costumbre muy antigua compartida por todos los vecinos de la comunidad. Hoy ha desaparecido por completo, precisamente porque se pierde el respeto y el cariño entre las personas. Y eso conlleva que exista una gran desconfianza hacia tus vecinos más cercanos. Porque antes no los veías como vecinos ajenos, sino que casi tu vecino era tratado como alguien más de la familia. Cuantas veces habré escuchado decir a mis padres que antes los vecinos iban de casa en casa y compartían los turrones, quedaban para cenar, cantaban todos juntos y bailaban hasta el amanecer en la víspera de Navidad. Detalles como estos, suelo observar cada día. Al igual que las tradiciones y las costumbres algunos de estos detalles son muy especiales.

La víspera de Reyes se transforma en una noche mágica en la que el discurrir del paso de las horas cobra una importancia y una atención para los más chicos de la casa, más que en cualquier otra noche del año. Cuando tenía nueve años me encantaba sentir y vivir al máximo esa sensación tan real, tan mágica, tan infantil… Las navidades se me hacían más largas, más intensas. La noche del cinco de enero casi no podía dormir, porque soñaba despierto. Las horas pasaban lentas, escuchando el sonido del segundero retumbar en mis oídos, ¡Tic! ¡Tac!, ¡Tic! ¡Tac!, ¡Tic! ¡Tac! El reloj de pulsera que estaba reposado en la mesita de noche de mi dormitorio marcaba las once y cincuenta y cinco minutos de la noche. Las luces de las farolas de las calles contiguas alumbraban los callejones y los parques solitarios con un resplandor tenue. El brillo de la luna se colaba por entre las ramas y las hojas de los robustos robles haciendo que su reflejo en el suelo de las calles gélidas de invierno se convirtiera en un cuadro de sombras, ofreciendo un maravilloso escaparate de arte para el viandante. Y cualquier sonido o susurro de pasos que escuchaba en aquel momento me daba la impresión de que ya habían llegado los Reyes Magos a mi casa. Pues, escuchando todo aquello y más, me acordaba de las palabras que mis padres que decían antes de acostarme: “No debes levantarte, aunque escuches un ruido de pasos o el sonido de los juguetes, porque si lo haces los Reyes Magos desaparecerán y consigo se llevarán todos tus regalos, hijo. Hay que quedarse en la cama hasta el día siguiente. Y dejarles un vaso de leche y alguna galleta para que cojan fuerzas y así continúen su viaje y su labor, que es mucha. Si lo haces así todos los años, los Reyes Magos te visitarán y siempre te dejarán un regalo, hijo.” Yo entonces, apretaba las sábanas cuando los escuchaba llegar y una sonrisa se me escapaba casi de improviso. A aquel momento le llamé “Felicidad plena”. Al resto del año, con el paso del tiempo, le di el calificativo de “Rutina”. Pero aunque “Rutina” fuese, en ella también encontré diferentes sensaciones y momentos como el amor, la alegría, también la pena y la soledad, a veces. La felicidad es difícil encontrarla y más cuando el mundo en el que vives camina a la par del odio, la rabia, la desolación, el hambre, los enfrentamientos y las guerras.

Escuché una vez a Forges decir en una entrevista: “que arriba, más arriba del cielo que vemos, hay un cielo de nubes repleto de palabras inteligentes.” Que razón tiene. Son palabras y frases que pueden llegar a solucionar los problemas del mundo. Algunos llegan a cogerlas y no son privilegiados, son personas sencillas que se preocupan por los problemas de los demás. Hay sonidos, músicas o canciones que nos hacen volar y sentirnos mejor y a veces hasta libres en momentos de debilidad, puesto que nos hacen que nos identifiquemos con el sentido de sus frases al escucharlas. Nos trasladan hasta una época que fue un momento maravilloso de nuestra vida. Qué lindo es un Bolero de Machín, por ejemplo. A veces intento llegar hasta ese cielo del que nos habla Forges, intento alcanzar aquel cielo repleto de nubes lleno de palabras sinceras. Hoy por fin he conseguido coger unas cuantas, y reunirlas en este escrito para que ustedes las lean. Es difícil llegar a ellas pero si todos nos ayudamos un poco conseguiremos cogerlas y haremos que este mundo con ellas y con su significado, cambie su significante que es lo importante. ¿Me ayudarás a intentar cogerlas? Pues si no es así, siempre me quedarán los Reyes Magos. Sé que algunas de las propuestas que les pido son de gran envergadura, y que les resultará casi imposible llevarlas a cabo. Pero son los Reyes Magos y la ilusión es lo que cuenta y lo que nunca debe perderse. Sino ya me dirán ustedes, qué sentido tendría el tiempo y la vida que vivimos, si no tuviésemos con que ilusionarnos. Así que ilusionaros que hoy por hoy es como respirar oxígeno, es gratis y bueno.
Feliz día de Reyes a todos.
Alberto Zambade Santiago ©

27 de diciembre de 2006

Costumbres Navideñas

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Costumbres Navideñas

La otra tarde me senté con mis padres en el salón de mi casa, al calor de la chimenea. Hablamos sobre las costumbres de antaño, cuando la Navidad se disfrutaba diferente a como se disfruta ahora. Estuvimos metidos en una larga conversación que se prolongó hasta altas horas de la noche. Pues no era cosa extraña que aquella noche estuviéramos despiertos. Era Nochebuena, y dicen que ésta y la noche de Nochevieja, son las dos noches más largas del año. Es una costumbre desde hace muchísimo tiempo que en mi casa por Navidad siempre llevamos a cabo. Empezamos hablando de la cena, elogiando lo maravillosamente bien que le sale el cordero asado a mi madre, porque es verdad. Aunque primero hablamos de los entrantes y como no podía faltar, sacamos como último tema a compartir, el sabor del vino. Y aquí entra mi padre, el que siempre sabe muchísimo de vino. Yo siempre me quedo ausente, pues si no es por él quizás hoy me engañarían al tomar vino en cualquier restaurante. Me encanta ver como coge la copa. Luego mete la nariz dentro de ésta, antes le da un giro, mientras mira el vino como se mueve en su interior, a la altura de sus narices, con mirada penetrante. Seguidamente se dispone a dar un trago, todos le observamos como un ritual, y mientras absorbe el vino va olfateando el aroma que se queda incrustado en las paredes de cristal de la copa.
- ¡Qué bueno! Es un buen vino, ¡Pruébalo, hijo! – me dice. Mientras me llena la copa.
Quizás para muchos, este detalle le resulte muy familiar. Pues siempre hay alguien en la familia ese día que sabe la pera de vinos. A mi me hace mucha gracia, porque cada año siempre termina repitiéndolo de nuevo, y me lo explica como si fuera la primera vez. Es una de las muchas costumbres que tiene mi padre. Eso y el hablar de las cosas de antaño. Como bien os he dicho antes, después de charlar y opinar sobre la cena y el vino, nos sentamos todos juntos y entramos en un ambiente algo más entrañable.
- Y ahora que estamos todos reunidos, ¿Qué es lo que echáis de menos en comparación con las navidades que vosotros habéis pasado cuando erais pequeños? – les pregunté a mis padres.
- Pues veras hijo, han cambiado mucho las Navidades. Ha cambiado todo - dijo mi madre.
- Pero, ¿Tanto? – dije.
- Tú eras muy pequeño hijo. Ahora por ejemplo, ya no se ve como algo normal el que vengan a tu casa los críos a pedirte el aguinaldo – contestó mi padre.
- Sí. Claro que vienen. La otra tarde vinieron dos niños – les dije.
- Y ¿Te cantaron? – preguntó mi padre.
- No. Pero eso ya no se lleva, Papá.
- Ves. Ese es el problema – respondió mi padre, algo tristón. Y continuó-. Por ese motivo se pierden las costumbres. Antes el Barrendero llamaba a tu casa y te entregaba una postal Navideña y a cambio le dabas una propina. Al igual que los niños pequeños se tiraban horas cantándote en la puerta villancicos populares, hasta que le dabas una dádiva. Y a los que cantaban bien los villancicos les dabas el aguinaldo doble. Claro que doble quería decir en la época, que le dabas dinero y unos dulces para todos. Hasta el Sereno tenía su aguinaldo en Navidad. En las noches de invierno lo pasaba tan mal el hombre, que mientras ayudaba a acompañar a cada persona o cada pareja hasta su casa, entre portal y portal, alguna vecina le daba a tomar un vaso de leche caliente para poder aguantar las gélidas noches de diciembre. Porque antes sí que hacía frío, hijo…- me dijo muy serio, con el dedo índice de la mano derecha levantado, poniendo atención a mi mirada.
Todo lo exageraba, pensaba yo. Aunque en realidad gran parte de lo que me contaba tenía razón. Hoy en día se han perdido muchísimas costumbres. Me acuerdo que en Nochebuena nos juntábamos toda la familia y cantábamos y bailábamos villancicos hasta el amanecer. Hoy son pocas las familias que disfrutan la llegada de la Navidad de este modo. Muchas lo ven ridículo, otras ya no tienen ánimo porque les falta algún ser querido, y el resto porque “ya no se lleva”: piensan. Yo creo que el espíritu de la Navidad es un estado de la mente. Por eso cada año que pasa intento hacer lo mismo pero mejor. Porque cada año que pasa no lo miro como un tiempo perdido, lo veo como un tiempo vivido, y eso me enseña a seguir siendo feliz con lo que tengo y a disfrutar al máximo de la vida, de mi familia, de mi pareja y de todos mis amigos. No hay placer y alegría más grande en esta vida que estar a gusto con la vida que te toca vivir. Por ese motivo y por muchos más ¡Feliz Navidad, amigo lector! Y no cambies tus costumbres si con eso cambias la felicidad en tu entorno.

Alberto Zambade Santiago ©

5 de diciembre de 2006

Recuerdo de Navidad

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El relato que os presento a continuación, es un relato muy especial para mi. Espero que os guste...

El mercado de la Puerta del Sol de Madrid

Durante varios años, siempre a principios de diciembre, me escribí con un viejo compañero de batallas, gravemente enfermo. Eran unas cartas llenas de recuerdos nostálgicos y alegres.
Hace tiempo, por esas fechas, en la Puerta del Sol se instalaba un mercado, el de navidad era el último del año. Y los dos, unos niños que, naturalmente, no se conocían, estuvieron allí perdidos entre la muchedumbre, con los bolsillos vacíos, pero con el corazón lleno de anhelo, mirando los puestecillos y los tenderetes. Sin descanso y casi a diario. La Puerta del Sol estaba llena de puestos y de tiendas. El monumento a San José todavía no estaba allí y la pobre Virgen, cuyos escalones también servían para poner tiendas, miraba aquel hormigueo desde su alta columna, entre cuatro ángeles.
Hoy ya es difícil evocar con la mente la atmósfera única de aquel mercado. El aire olía a naranjas y el ambiente estaba impregnado con la fragancia de las lámparas de carbón encendidas y de los fogones. ¡Cuántos perfumes había allí! Era embriagador, y yo nunca me pude saciar de aquel formidable espectáculo. Erraba por aquellos lugares hasta avanzadas horas de la noche.
El mercado de Navidad era solemne y tranquilo. Había incluso una cierta santidad en aquel hormigueo en el que muchas cuerdas vocales hacían un esfuerzo para que el dinero se mudara de un bolsillo a otro.
Con indiferencia, pasaba de largo ante las tiendas repletas de juguetes de madera y de hojalata, y volvía una y otra vez a las figurillas del belén, que olían a cola y pintura barata. Aquello tenía que ser el orgulloso Jerusalén. Lo fabricaban los pobres con sus propias manos. Era barato, valía unos pocos euros, pero aún así resultaba inaccesible para un niño que apretaba en la mano unas moneditas, y a veces, ni eso.
Pero no tenéis que compadecerle. Era feliz.
Totalmente hechizado por aquel belén, contemplaba sus posturas fijas, preparadas para ver el ángel o la estrella. Iba corriendo al mercado varias veces por semana, durante casi un mes, hasta los días de fiesta, siempre que tenía un rato libre. Cuando más me gustaba era a ultima hora de la tarde; entonces solía haber compradores, y los vendedores no tenían tiempo para apartar aquel que solamente miraba, que no parecía querer comprar nada y que no hacía más que molestar delante de los puestos.
Siempre emocionado y siempre esperando nuevos milagros, erraba por el mercado de la Puerta del Sol, hasta que me paraba delante del teatro de títeres. Y allá, gastaba mis moneditas, sin pensarlo y sin ocupación. Cuando se acababa el espectáculo, que por desgracia no era demasiado largo, me quedaba todavía un ratito detrás del teatro y escuchaba detrás de la fina tela ruidosos diálogos y el castañeteo de los brazos y las piernas del conjunto teatral.
Un pintor, que venía al teatro con niños, dejaba caer, con magnanimidad y generosidad, una gran moneda de plata sobre la fuente de hojalata que vigilaba atentamente a la entrada la señora Beatriz.
Imaginaos una ocasional tempestad de nieve y viento que sopla con fuerza, como si se quisiera llevar a la gente y las telas de las tiendecitas. Cuando las lonas de los techos cedían bajo el peso de la nieve, los vendedores la echaban sobre las cabezas de los transeúntes. Pero no parecía molestarles. ¡Y qué! Caminábamos en la nieve, la gente sonreía. Las fiestas más bonitas del año empezaban dentro de pocos días. ¿Habéis visto alguna vez un montón de naranjas cubiertas de nieve?
Cerca de la Puerta del Sol se instalaban en una plazoletita los puestos Navideños, más o menos en el lugar donde se muestra la estatua de Alfonso XIII a caballo, se hallaban siempre las paradas con mercancía de papel. Allá podríais encontrar rollos de papel de seda y de crespón de todos los colores, pantallas para lámparas, reproducciones de santos para enmarcar, postales y papel de cartas.
Yo no buscaba ninguna de estas cosas; a mí me interesaban las hojas recortables con figuritas de Belén en color. Estaban mal impresas, los colores a veces se salían fuera de las formas, pero yo no veía nada de esto. La fea palabra "Los San" en la cabecera indicaba de dónde provenían. Pero eran baratísimas. También tenían hojas más pequeñas, con figuras impresas en cartulinas con hermosos colores, y su superficie brillante permitía no solamente un resplandor deslumbrante de los hábitos de los reyes, sino que hasta la pobreza y la sencillez de los trajes de los pastores pareciesen más espectacular. A estas figuras no había que pegarles nada detrás. Bastaba con separarlas, encolar abajo un trocito fino de madera y pincharlas dentro del musgo blando. Aquellas hojas que me podía permitir comprar por poco dinero se tenían que pegar primero sobre un papel duro, y sólo entonces se podían recortar con mucho cuidado. Era demasiado trabajo, pero se hacía con gusto.
Montar un bonito belén era el deseo de muchos niños, aunque, según recuerdo, no les inspiraba un sentimiento religioso; aquellos belenes eran más bien testigos de un idilio y un anhelo románticos. Era el tiempo de los juegos y de las fiestas que se acercaban. Yo me olvidaba del tema central de la leyenda navideña, del establo con Jesucristo acabado de nacer, y prestaba mucha atención al castillo pagano, y al palacio del rey Herodes, y los palacios de Jerusalén. ¡Qué bonita y qué misteriosa era aquella ciudad medieval, o quizá posterior, que se veía sobre el establo de Belén! Ningún color fue nunca tan jubiloso, ninguna almena tan dentada, ni ningún palacio tan dorado y vistoso. Muchas ventanas se podían recortar, pegar en ellas papel transparente rojo, y detrás de él, encender una vela. Yo, con paciencia, recortaba una ovejita tras otra y, con ellas, los dos pastores que dormían en el suelo entre el rebaño. Porque un rebaño de ovejas es una parte importante dentro de la belleza de una Belén. Lo más difícil era recortar el largo palo pastor que se alzaba por encima de su amplio sombrero. ¡Cuántos había estropeado!
A veces se me iba la mano con las tijeras; otras veces el palo se encorvaba tanto que ya no parecía un palo. Hasta que alguien me aconsejo que pusiera a los pastores en la mano un trocito de madera largo y fino. Esto me salió bien y, al fin, la caja estaba llena de figuras pobres y primitivas, pero sagradas y hechizadas.
Todavía veo el hermoso elefante con un baldaquín rojo y con flecos y borlas dorados, el camello con un tapiz de colores entre las jorobas, y también el esbelto caballo blanco, con la cabeza levantada y un precioso gorro rojo. Las tres majestades se pararon cerca del establo del Belén. El elefante era conducido por un negrito con turbante blanco; el camello por un árabe con una lanza, y el caballo por un muchacho con Fez turco y un sable encorvado a la cintura, mientras que sus reales amos estaban humildemente arrodillados en el musgo, delante del pesebre. Sólo el Rey negro estaba un poco perplejo, algo más atrás, para que se cumpliesen las palabras de una antigua canción navideña.
El placer más grande consistía en agrupar el hermoso rebaño de ovejas, con el perro que corría alrededor, sobre una roca de papel. Algunos pastores estaban durmiendo, otros daban de beber a las ovejas. En el fondo del Belén había un cielo azul con estrellas doradas. Estas también se podían comprar en los puestos de la Puerta del Sol, en pequeñas hojas de papel, y separarlas fácilmente una de otra. Por último, hubo que poner la estrella de navidad sobre un alambre para que temblara cuando la tocaran y pareciera viva. El Belén estaba listo. Sólo faltaba una cosa; espolvorearlo todo con nieve artificial, sin tener en cuenta que los pastores iban descalzos, que de las palmeras colgaban los enormes racimos de dátiles y que había otras llenas de flores de un rojo vivo.
Mi abuela decía que la gente quiere los belenes porque les hace ver el mundo más humano e idílico. Pero yo los adoraba porque estaban inesperadamente unidos a la época de fiestas hermosas, cuando todo estaba perfumado y la gente era distinta. Mi padre, mi madre y todos los demás. Parecían más felices, sonreían y eran más amables. Toda la casa respiraba bienestar. Yo deseaba que aquel tiempo tan feliz transcurriera muy despacito. No quiero jactarme de ello, pero nosotros éramos pobres de verdad. Sin embargo, lo que pudo hacer mi madre con lo poco que poseíamos fue un milagro. Nos sentíamos sumergidos sin interrupción en un permanente bienestar festivo. Y cada rincón de la calle, incluso el más vulgar, parecía vestido de fiesta en aquella época navideña. Todo era distinto, más grandioso, más hermoso.
Eso sucede cuando se tiene el espíritu festivo en el corazón y no solamente escrito con letras rojas en el calendario.

Fin.

Autor: Alberto Zambade Santiago ©

1 de diciembre de 2006

El Sida es más que una leyenda, es una cruda realidad

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Día mundial contra el Sida, ¡Únete!

Nada nace ni nada parece. La vida es una agrgación y la muerte una separación.
No creemos sino lo que esperamos, ni esperamos sino lo que creemos. La fé no es creer lo que vemos, sino creer lo que no vemos.

Miguel de Unamuno

28 de noviembre de 2006

La leyenda de los Héroes del Silencio

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"La vida es como una leyenda: no importa que sea larga, sino que esté bien narrada."

Lucio Séneca

"Si lo que vas a decir no es más bello que el silencio: no lo digas."

Alberto Zambade (El Dardo)

Ahora os dejo con un video de los héroes del Silencio y su Héroe de Leyenda.

http://www.musica.com/video.asp?video=531
Héroe De Leyenda - MUSICA.COM

24 de noviembre de 2006

Leyendas y enigmas de Honduras

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Saludos del Dardo

Esta vez os traígo nuevas leyendas enigmáticas de lugares extraños, que sé que os gustan.

Disfrutadlas.

Enigmas de Honduras
Una región de seres y criaturas fantásticas puebla las selvas, montañas, cuevas y ríos de Honduras, uno de los países menos conocidos de Latinoamérica y que, quizá por ello, preserva todavía tradiciones y costumbres ancestrales. Viajando a través de este país se pudo recoger relatos sobre la existencia de estas misteriosas criaturas interdimensionales, así como información facilitada por algunos reconocidos folcloristas. A pesar de que la llegada de la civilización ha truncado muchas de estas tradiciones, aún hoy existen remotas aldeas donde los campesinos recuerdan historias insólitas y lugares en los que estos seres parecen pervivir.
EL SISIMITE
Al igual que sus parientes de las nieves, el yeti del Tíbet y el bigfoot de EEUU y Canadá, el sisimite es otra de esas criaturas que aparecen de la nada y desaparecen del mismo modo. Según el investigador hondureño Jesús Aguilar Paz, el sisimite o itacayo deambula por las altas montañas y habita en inaccesibles cavernas, alimentándose de frutas silvestres, de la misma manera que sus parientes cercanos de México y Argentina, el peludo y el ucumar respectivamente.
"Estos monstruos secuestraban a mujeres, y se las llevaban a sus cuevas. Se dice que de esta unión nacieron hombres-simio".
Aún se comenta en los pueblos de las montañas la historia de una mujer que logró huir del escondite donde vivía con un sisimite.Según cuentan, la criatura la persiguió cargando con los tres hijos que habían tenido en común y enseñándoselos a la madre. Ésta logró cruzar un río mientras la bestia, desde la otra orilla, le mostraba a los pequeños para lograr atraerla. Al parecer, los intentos del sisimite no surtieron efecto, de tal modo que, enfurecido, arrojó a los niños al agua y perecieron ahogados.
El fraile italiano Federico Lunardi, uno de los más importantes estudiosos de la cultura hondureña, asociaba esta criatura al dios Chac de los mayas, "el que sostiene el cielo, el dios del agua". Según Lunardi, la creencia popular sostiene que en el interior de una de estas cuevas, en una pared, están grabadas "la mano con sus dedos" y varias huellas que habían dejado los sisimites que acudían a media noche a la caverna para afilar sus uñas en la roca.
EL COMELENGUAS
En los años 50, en Nacaome, al sur de Honduras, una misteriosa criatura causaba pavor a los lugareños. En Literatura oral de la Zona Sur (Tegucigalpa, 1996), Karen Ramos y Melissa Valenzuela describen cómo varios campesinos observaron un ave gigantesca sobrevolando las haciendas de dicha localidad. Según estos mismos testigos, al día siguiente de los avistamientos se encontraron algunas reses muertas en extrañas circunstancias. Un campesino asegura que vio cómo la criatura atacaba a un toro usando su cola, semejante a una gruesa serpiente, para estrangular al animal y, finalmente, arrancarle la lengua. Sin embargo, esta descripción no concuerda con otros relatos en los que se asegura que el misterioso animal, bautizado con el descriptivo nombre de comelenguas, no dejaba signos de violencia tras sus ataques. En aquella época, muchos hacendados se quejaban de la pérdida de ganado vacuno. Invariablemente, las reses aparecían muertas, con la lengua cortada de raíz y las quijadas dislocadas.
También se recogió informaciones semejantes a miles de kilómetros de distancia en el estado de Goias (Brasil). Los casos ocurrieron en los años 40 y presentaban características similares a los que tuvieron lugar en Honduras. Estas mutilaciones recuerdan a las que han sido relacionadas con el fenómeno OVNI o con el ya célebre chupacabras.
Un pariente cercano al comelenguas es el pájaro-león, que atemorizó a los habitantes de la región de Sabanagrande. Según la tradición, esta bestia, descrita como un ave de grandes dimensiones y pico enorme, devoraba o enloquecía a quienes tenían la desgracia de cruzarse en su camino.
EL TIMBO
A principios de siglo XX, un molesto visitante merodeaba por los cementerios de la región de Sabanagrande y Texiguat. Se trataba del timbo, una criatura profanadora de tumbas que se alimentaba de cadáveres y que también era conocida como sacamuertos o comemuertos. Dicho ser, de aspecto similar a un perro de hocico pronunciado, caminaba sobre dos patas, poseía un vientre abultado y pelaje rojizo. A esta inquietante descripción se añadían unos brazos extremadamente largos y unas enormes garras que le servían para arrancar raíces y cavar sepulturas. Para cubrir su rostro y su horrible piel vestía como los franciscanos de Roma. Así también se le dio el nombre de el berdugo negro.

16 de noviembre de 2006

El Retorno del Rey de Annie Lennox

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Para los amantes de la trilogía de los anillos de J.R.R Tolkien, y para todos los que alguna vez han podido escuchar a una voz tan preciosa como la de Annie Lennox. Tan mágica que hasta las leyendas se hacen realidad con su voz.
Por favor, disfruten al máximo con la voz y el video que os presento a continuación, de la mano de Annie Lennox y la canción dedicada a la tercera parte de El Señor de los Anillos.
Annie Lennox y "El Retorno del Rey".
La letra Original:
Lay down
Your sweet and weary head
The night is falling
You have come to journey's end.
Sleep now
And dream of the ones who came before
They are calling
From across the distant shore.
Why do you weep?
What are these tears upon your face?
Soon you will see
All of your fears will pass away
Safe in my arms
You're only sleeping.
What can you see
On the horizon?
Why do the white gulls call?
Across the sea
A pale moon rises
The ships have come to carry you home.
Dawn will turn
To silver glass
A light on the water
All souls pass.
Hope fadesInto the world of night
Through shadows falling
Out of memory and time.
Don’t say
We have come now to the end
White shores are calling
You and I will meet again
And you'll be here in my arms
Just sleeping.
What can you see
On the horizon?
Why do the white gulls call?
Across the sea
A pale moon rises
The ships have come to carry you home.
And all will turn.
To silver glass
A light on the water
Grey ships pass Into the west
La Letra Traducida al Castellano:
Recuéstate,
tu dulce cabecita está agotada.
La noche cae,
has llegado al final del viaje.
Duerme ahora,
y sueñacon los que vinieron antes que nosotros.
Te llamandesde lejanas costas.
¿Por qué sollozas?
¿Qué son estas lágrimas sobre tu rostro?
Pronto te darás cuenta
de que tus miedos van a desaparecer.
Estás a salvo en mis brazos,
dormido.
¿Qué vesen el horizonte?
¿Por qué llaman las blancas gaviotas?
Cruzando el mar,
una pálida luna se eleva.
Las naves han venido para llevarte a casa.
El alba se volverá
cristal de plata,
destello en el agua.
Todas las almas se marchan.
La esperanza se desvaneceen el mundo de la noche,
entre sombras que caen
del tiempo y la memoria.
No digasque todo ha terminado.
Blancas costas nos llaman.
Volveremos a encontrarnos.
Y estarás aquí en mis brazos,
dormido.
¿Qué vesen el horizonte?
¿Por qué llaman las blancas gaviotas?
Cruzando el mar,
una pálida luna se eleva.
Las naves han llegado para llevarte a casa.
Y todo se volverá
cristal de plata,
destello en el agua.
Las naves grises zarpan
hacia el oeste.
Sin palabras... Y ahora os dejo con el video...

6 de noviembre de 2006

Misterios y leyendas de Madrid: Los Otros.

Foto de la estación Fantasma del Metro Chamberí de Madrid.


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Hoy os traígo una recopilación de historias pioneras en el misterio, que deambulan por los bajos y por entre las calles de Madrid, y que actualmente no se ha podido dar una explicación concreta y exacta de todos y cada uno de los misterios que Madrid esconde.

Os dejo con los otros ciudadanos de Madrid.

Misterios urbanos: La capital está llena de escenarios en torno a los cuales se han forjado leyendas y supersticiones

En pleno siglo XXI, los enigmas sobrenaturales siguen teniendo un hueco en la vida cotidiana. La capital está llena de escenarios en torno a los cuales se han forjado leyendas y supersticiones, reforzadas con el paso de los años. Desde la Plaza Mayor al Palacio Real, El Campo del Moro o el Templo de Debod, la imagen de la Almudena, las pinturas negras de Goya... vamos a ir descubriendo los misterios que esconden los edificios de Madrid.
PALACIO REAL

Dirección: Bailén, s/n. Entre la Calle Mayor y la Cuesta de San Vicente. Horario: De octubre a marzo, abierto laborables de 9.30 a 17 h. Domingos y festivos, de 9 a 14 h. De abril a septiembre, laborables de 9 a 18 h. Domingos y festivos, de 9 a 15 h. Cerrado durante los actos oficiales. Entrada: 7 euros. Miércoles, gratuito.
Cuenta la superstición que, antiguamente, los terrenos situados entre la cuesta de San Vicente y San Francisco el Grande estaban habitados por brujas, duendes y fantasmas, que empezaron a manifestarse durante el reinado de Alfonso VI y la construcción del antiguo Alcázar por haber visto perturbada su paz. El suceso más importante acaeció en la Nochebuena de 1734, cuando el edificio se incendió. Aun así, Felipe V encargó en 1735 erigir el palacio «más grandioso del mundo», según sus propias palabras, sobre las cenizas del Alcázar. Los arquitectos fueron Filippo Juvara, Juan Bautista Sachetti y Ventura Rodríguez. Al finalizar las obras, y para que el arquitecto no pudiese construir otro palacio igual, Felipe V ordenó que le sacaran los ojos y le cortaran los brazos y la lengua. Cuenta la leyenda que una de las cabezas que adorna el frontispicio del Palacio representa al arquitecto y que algunas noches se oyen voces y ruidos en salas cerradas, provocados por él.
IGLESIA DE SAN GINÉS
Dirección: Arenal, 13. Horario: Abierto todos los días, de 9 a 13 y de 18 a 21 h. Entrada: gratuita.
Un fantasma sin cabeza que habla es el protagonista del misterio de uno de los templos más antiguos de Madrid (construido entre los siglos XII y XIII). En 1353, unos ladrones saquearon la iglesia y cortaron la cabeza a un anciano que se encontraba allí. Semanas después, una sombra sin testa apareció en la puerta del templo al caer el sol. Era el ánima del hombre asesinado, que había vuelto a la tierra para revelar quiénes le asesinaron. Con el tiempo este fantasma desapareció.
CASA DE AMÉRICA (PALACIO DE LINARES)
Dirección: Paseo de Recoletos, 2. Horario: De martes a sábados, de 11 a 14 y de 17 a 20 h. Domingos y festivos, de 11 a 14 h. Lunes cerrado. Entrada: Gratuita.
El Palacio fue encargado en 1873 por los marqueses de Linares al arquitecto municipal Carlos Colubí e inaugurado en 1900. Para entonces, el edificio ya estaba maldito. El marqués José de Murga había contraído matrimonio con una joven de condición humilde, Raimunda de Osorio, sin que nadie pudiera impedírselo, ya que el único opositor al matrimonio, Mateo de Murga (padre de José), había muerto, llevándose a la tumba un secreto que destrozó a la pareja: José y Raimunda eran hermanastros. A partir de este momento, la historia deja paso a la leyenda y se dice que como fruto de esta unión nació Raimundita, que fue asesinada al nacer. En mayo de 1990, el Palacio entra en obras. A partir de ese momento, los obreros y guardas jurados afirman oír ruidos, pisadas y voces de ultratumba que dicen: «Yo tuve una hija», «Mi hija Raimunda… Nunca oí decir mamá», y que fueron atribuidas a Raimunda de Osorio. A continuación, responde la voz de Raimundita: «Mamá…Yo no tengo mamá». Por último, replica el marqués: «¡Fuera... No, aquí no!». En la actualidad, la Casa de América fomenta la cultura iberoamericana.
CASAS DE LA PLAZA MAYOR
Dirección: Plaza Mayor. Visita libre.
El hecho de que, hasta 1765, fuera el lugar principal de las ejecuciones públicas de la Inquisición, hizo que surgieran multitud de rumores en toda la villa sobre la existencia de fantasmas en las casas de los alrededores. Éstos fueron avivados por los propios vecinos de la zona, que aseguraban que todas las noches se podían oír los gritos de los ejecutados. Posteriormente, sirvió de coso taurino. La plaza fue construida entre 1617 y 1619 por Juan Gómez de Mora, bajo las órdenes de Felipe III. En 1790, tras sufrir un incendio, fue restaurada por Juan de Villanueva.
MINISTERIO DE CULTURA
Dirección: Plaza del Rey, 1. No visitable.
No hay casa más misteriosa en Madrid que la llamada Casa de las Siete Chimeneas (hoy, sede del Ministerio de Cultura), ya que bajo su techo rondan dos leyendas en las que el único protagonista es el amor. Este edificio, levantado en 1577 se cree que por Juan Herrera (aunque otras versiones apuntan como arquitecto a Andrés Lurano), sirvió como nido de amor al capitán Zapata y a su esposa Elena, hija de un caballero a las órdenes del rey. Su felicidad fue fugaz: al poco tiempo de contraer matrimonio, Zapata cae en la guerra de Flandes. Después, Elena aparece muerta en su dormitorio (jamás se esclarecieron las causas de su muerte) y su cadáver se esfuma. En los mentideros de la Corte no se habla de otra cosa y todo el pueblo asegura haber visto el fantasma de una mujer caminando entre las siete chimeneas que coronan el tejado de este palacete. Después de recorrer todo el alero se arrodilla, se da golpes en el pecho y desaparece. Pasados los años, esta casa sería el hogar de un viejo acaudalado y su joven esposa de conveniencia, pero la relación se truncó cuando la misma noche de bodas la joven se quitó la vida. A partir de entonces, se dice que todas las noches su fantasma pasea por el sótano de la casa, tintineando unas monedas que el propio rey le regaló como arras para su desposorio; y es que esta mujer también fue amante de Felipe II.
MINISTERIO DE ASUNTOS EXTERIORES
Dirección: Plaza de la Provincia, 1. No visitable.
Lo que hoy es la sede central del Ministerio de Exteriores fue construida como Cárcel de la Corte en 1629 por Juan Bautista Crescenti. A lo largo de su historia, el pueblo criticó la situación inhumana de los calabozos y los tormentos que se infligían a los presos. No se hizo nada hasta 1831, año en que éstos fueron trasladados al antiguo Saladero de Tocino porque habían contraído una peligrosa epidemia y se temía que se extendiera fuera de las rejas. Aun así, los vecinos de la antigua cárcel aseguraron durante siglos que se oían gritos desgarradores. La leyenda cuenta que eran espíritus de carceleros y de quienes murieron tras ser torturados.
MUSEO DE ARTE MODERNO REINA SOFÍA
Dirección: Santa Isabel, 12. Horario: Abierto de lunes a sábados, de 10 a 21 h. Domingos, de 10 a 14.30 h. Martes cerrado. Entrada: 3,01 €. Gratuito sábados, desde las 14.30 hasta las 21 h., y domingos, de 10 a 14.30 h.
Decenas de hechos paranormales denunciados por los funcionarios del Museo han hecho que sea uno de los lugares más misteriosos de Madrid. Su historia comienza a finales del siglo XVIII, cuando es construido por José Hermosilla y Francisco Sabatini para asumir las funciones de Hospital General. En aquel lugar murieron miles de personas que fueron enterradas en su subsuelo. Así, empezaron a surgir multitud de historias sobre el Hospital: todas las noches, los espíritus de los fallecidos invitaban a los enfermos a formar parte de una legión de almas errantes.
En 1992 se instaló allí el Guernica, de Picasso. A partir de entonces, los funcionarios del museo aseguraban oír ruidos extraños, alarmas que se disparan… Técnicos en parapsicología afirman que los hechos eran provocados por el ánima del artista. Otros, que se trataba de la de un sacerdote que murió allí torturado en la Guerra Civil.
CALLE DE LUIS MARÍN
Dirección: Barrio de Palomeras (Vallecas).
En los años 70, una chica que vivía en este barrio murió días después de practicar una sesión de espiritismo en la que se le rompió la ouija. El certificado de defunción del hospital decía: «Muerte por parada cardiorrespiratoria. Muerte sospechosa por haber acaecido de forma súbita». Desde entonces, en su casa comenzaron a oírse voces de ultratumba.
Expertos en parapsicología hicieron un estudio del edificio y comprobaron que las psicofonías provenían de la habitación de la muchacha y de su abuelo. Se cree que todos los fenómenos extraños son obra del abuelo, que desde la otra vida se venga porque antes de morir discutió con su familia por cuestiones de herencia.
CUESTA DE LOS CIEGOS
Dirección: Barrio de la Morería.
Antiguamente, esta cuesta era una colina de pedruscos que daba a un bosque de madroños, donde se refugiaban los ciegos. Un día en el que San Fancisco de Asís volvía a su casa, encontro en la Cuesta a dos invidentes pidiendo ayuda. Él, entonces, untó sus ojos con aceite. Según la creencia popular, les devolvió la vista.
EL DUENDE DEL RETIRO
Dirección: Entre Alcalá y Alfonso XII y la Avenida Menéndez Pelayo.
Cuando este parque fue construido en el siglo XVII bajo el reinado de Felipe IV, como sitio de recreo para los monarcas, comenzó a contarse una historia muy bella. Se dice que los jardines del Retiro son el refugio de un duende benigno, que se muestra ante las parejas de verdaderos enamorados y hace florecer los jardines durante el otoño. Su actuación más curiosa fue la de adornar con pétalos de flores el paseo principal de El Retiro el día que llegó a Madrid Felipe V. Desde 1866, año en el que fue cedido al pueblo madrileño, es un lugar de encuentro para distintas manifestaciones culturales al aire libre.
EL METRO DE MADRID
En el metro encontramos dos historias fantasmales. La primera data de 1920. Un año después de su inauguración por Alfonso XIII, comienzan las obras de la estación de Tirso de Molina: los obreros oyeron una llamada de auxilio tras un muro. Al derribarlo encontraron un esqueleto. Desde entonces, los vecinos de la plaza escuchaban gritos desgarradores. Los parapsicólogos afirman que las voces eran de espíritus en penitencia, que habitaban una ermita que existió en ese lugar. En los 50, entre las estaciones de Atocha y Puente de Vallecas, varias mujeres fueron heridas con un bisturí. Ninguna vio a nadie cerca al ser atacada. Se habló del fantasma del bisturí.
CAMPO DEL MORO
Dirección: Paseo Virgen del Puerto, s/n.
El rey Juan II, aunque tildado de homosexual, pobre de carácter y fácilmente influenciable, fue muy bien recibido por el pueblo de Madrid. Se le obsequió con un osezno y su domador, que fueron instalados en el Campo del Moro. El adiestrador amaestró al animal violentamente. Una noche, el oso se escapó de su jaula y al día siguiente desapareció su domador. En las noches de luna llena los centinelas contaban que se oían pisadas, gruñidos y gritos humanos. Algunos afirmaron haber visto entre los árboles las sombras de un animal y una persona que huía de sus garras. Esta leyenda cobró fuerza con el paso de los años.
TEMPLO DE DEBOD
Dirección: Calle Ferraz, s/n.
Este monumento fue donado a España en 1970 por el rey Nasser de Egipto para agradecer al gobierno español su ayuda para salvar los restos arqueológicos del valle de Nubia, ya que en ese lugar iba a ser construida la presa de Asuán. En realidad, lo que ha llegado hasta nuestros días del Templo de Debod es una réplica del santuario primitivo, construido en el siglo IV a.C. para adorar al Dios Amon. Cuenta la leyenda que, desde que el templo fue trasladado a Madrid, por las noches aparece en sus alrededores un gato negro que podría ser una representación del dios Amon.
LA SANGRE DE SAN PANTALEÓN
Monasterio de la Encarnación. Dirección: Plaza de la Encarnación, 1. Horario: Abierto los martes, miércoles, jueves y sábados, de 10.30 a 13 y de 16 a 18 h. Viernes, de 10.30 a 13 h. Domingos y festivos, de 10.30 a 14 h. Lunes, cerrado. Entrada: 3,50 euros. Miércoles, gratuito.
A la sangre de San Pantaleón se le han atribuido curaciones milagrosas . Además, hay un documento de 1724 firmado por 13 médicos y teólogos afirmando que, cada 27 de julio , coincidiendo con su festividad, la sangre se licua sin que se sepa la causa . El edificio que la alberga fue levantado en 1611 por Juan Gómez de Mora y Ventura Rodríguez, bajo las órdenes de Felipe III para guardar esta reliquia, ya que el rey había prometido construir un monasterio en honor al Misterio de la Encarnación si lograba echar a los moriscos de su reino.
IMAGEN DE LA ALMUDENA
Catedral de La Almudena. Dirección: Calle Bailén, 8. Horario: Abierto de 10 a 13 y de 17 a 20 h. Entrada: Gratuita.
La Catedral de La Almudena alberga la imagen de la patrona de Madrid, que lleva el mismo nombre que dicho templo. Sobre esta estatuilla existe una historia que se remonta al año 1805. La protagonista de la leyenda es una joven llamada María que, tras una noche de rezos y rogativas, encabezó una procesión en busca de la figura de una virgen que había sido escondida en el siglo VII, para protegerla de la invasión morisca. Al llegar a la Cuesta de la Vega se escuchó un grito y se derrumbó una muralla. En el hueco apareció la imagen de la Almudena, rodeada de velas encendidas. Hoy hay en aquel lugar una hornacina con una réplica de la imagen y una placa que recuerda este hecho.
LA CASA DE LAS PINTURAS NEGRAS DE GOYA
Corría el año 1819 cuando el pintor Francisco de Goya compró esta casa, situada en el Camino Antiguo de Extremadura (hoy, Paseo de Extremadura), para pasar allí los últimos años de su vida y su etapa más depresiva, reflejada en sus Pinturas Negras, dibujadas en las paredes de la Quinta. Gracias a éstas y a su carácter huraño, se le tildó de endemoniado en los mentideros de la Corte.
Allí también se comentaba que sus dibujos eran el reflejo de personajes fantasmagóricos que rondaban la casa. Posteriormente, en el siglo XIX, renace la leyenda: los seres que Goya pintó en la Quinta del Sordo eran reales y sus fantasmas vuelven todas las noches a reencontrarse con sus retratos. Hacia el año 1913 la Quinta fue demolida pero, aun así, años después surgieron rumores de que los fantasmas seguían rondando el lugar en busca de sus imágenes. Hoy estas pinturas se encuentran en el Museo del Prado.
LEYENDA DE LOS HIJOS DEVORADOS
En torno a la Puerta de Moros (estaba entre la Plaza de la Cebada y la calle de Don Pedro), todas las noches se escuchaban voces fantasmales, gritos y aullidos, que se atribuyeron al alma de un morisco que había muerto al recibir el bautismo. Ante esta situación molesta, un grupo de cristianos colocó una cruz en el frontispicio de la puerta para liberarla de la maldición, pero no sirvió de nada. A los pocos días, los vecinos de la zona aseguraron ver a tres espectros atravesando la puerta a la vez que decían el nombre de una persona a la que culpaban de sus muertes. Los vecinos descubrieron que el asesino era un hombre armenio que había matado a sus tres hijos para comérselos. El parricida murió al ser azotado y con su fallecimiento desaparecieron los fantasmas.
LOS ESPECTROS DEL TEATRO NOVEDADES
Dicen los amantes de la parapsicología que el abuelo de todos los fantasmas de Madrid habitó en la plaza de Santa Ana, en convivencia pacífica con los vecinos de la zona, hasta el punto de que sus apariciones perdieron toda popularidad; pero el 23 de septiembre de 1928 reaparición.
Aquella tarde, el antiguo teatro Novedades de la calle Toledo se incendió, causando 64 muertos y centenares de heridos. A partir de entonces, el espíritu volvió a mostrarse con asiduidad en los alrededores de la Plaza de Santa Ana para recordar a los vecinos este siniestro. Cada noche, a sus apariciones se unían los gritos de las víctimas del teatro.
LA BRUJA Y LOS FEROCES GATOS NEGROS
En la céntrica calle de San Pedro vivía una bruja llamada Isabel Jimena que, por la noche, era visitada por feroces y enormes gatos negros, que bailaban durante horas a su alrededor. Los vecinos, disgustados por los ruidos que éstos provocaban, denunciaron el hecho a la policía en varias ocasiones pero, cada vez que los agentes llegaban a la casa de Isabel, los felinos desaparecían. Cuenta la leyenda que estos animales eran en realidad almas en pena maldecidas por la bruja o niños a los que había chupado la sangre.
Espero que los amantes del terror se deleiten con estos pequeños fragmentos...

30 de octubre de 2006

Que bello es vivir, para recordar.

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Que bello es vivir, para recordar.

Que bello es vivir, para recordar, para caminar plácidamente y para observar la paz que hay en el silencio.
Me gusta estar en paz con todos, dar mi parecer a los demás, y escuchar lo que los demás me dicen, puesto que todas las personas tienen algo que decir. Mis padres siempre me han enseñado a evitar a las personas ruidosas y agresivas. A no ser petulante y amargado, a no ser inferior y superior a los demás. A interesarme por los demás, por muy humilde que sea fuese la tarea. A ser precavido con mis cosas, actuando con virtud y observando la virtud en los demás.
Que bello es vivir, para recordar.
Me acuerdo que me enseñaron a ser sincero, a no fingir afecto, a no ser cínico en el amor y a no mentir a los amigos y a la familia.
Por eso, si queréis un buen consejo, tomar como consejo vuestra vida, vuestros pasos. Todos vuestros momentos, vuestra juventud, vuestra soledad, todo. No os dejéis nada pendiente… Porque cualquier cosa que hagáis, vuestras obras, vuestras acciones, por muy pequeñas que os resulten, siempre hay que estar en busca de la felicidad que uno cree perdida.
Puesto que después de todo y con todo, de todo desequilibrio, de toda pérdida de un ser querido, de todas las guerras que suceden en el mundo, de toda maldad, es muy bello vivir, para recordar.
Sólo os pido una cosa, aunque tenga que vestirme de payaso, sonreír siempre y vivir cada día que dejáis atrás más feliz.

A veces cuando la inspiración y la sinceridad se unen me hacen que diga estas cosas. Pues, hoy es uno de esos días en los que prefiero escuchar música antes que escribir.

Autor: Alberto Zambade
Todos los derechos reservados Copyright 2007

29 de octubre de 2006

Canción Élfica de Enya

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Hoy os traígo un video de una de las voces más prestigiosas en el maravilloso mundo de la música Celta. Os la dedico a todos los amantes del mundo élfico.

Que ustedes la disfruten.


15 de octubre de 2006

Leyenda de Halloween

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Leyenda de Halloween

HISTORIA DE HALLOWEEN
El origen de la fiesta de Halloween se remonta tiempo atrás a la cultura celta. La noche del 31 de octubre era la primera del año nuevo celta. Esta antigua civilización, que habitaba lo que hoy en día identificamos como el norte de Europa, celebraba la entrada del nuevo año con una fiesta de carácter pagano, en la que los druidas recogían el muérdago que se encontraba en las encinas y en los robles. El pueblo entero, hombres y mujeres, se reunían en torno a grandes hogueras, sacrificaba animales y bebía hasta el amanecer. Aprovechaban esta situación para acercarse a sus muertos, pedirles consejo espiritual y recordarles.
Dedicado a Macaria Corleone
Saludos a todos... Feliz Halloween

2 de octubre de 2006

La Leyenda de los Cuentos de Pedro Urdemales

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Os presento esta vez, en primicia total, una leyenda Chilena, que viene de la mano de Felipe Díaz, el dueño y señor del blog Sólo Felipe. Démosle un fuerte aplauso

¡¡¡PLAS, PLAS, PLAS!!!
¡¡¡PLAS, PLAS, PLAS!!!
¡¡¡PLAS, PLAS, PLAS!!!

A continuación leamos la leyenda.

Pedro Urdemales apuesta con el gigante

Cierto día andaba Pedro Urdemales entre las montañas y, distraído, no se percató que la noche había llegado. Asustado buscó refugio en una cueva para protegerse del frío y dormir. Al despertar al otro día, vio con asombro a un gigante a su lado que lo miraba con curiosidad.
- ¿Y tú quién eres? Lo interrogó el gigante - ¿a quién le pediste permiso para dormir aquí?
- Me llamo Pedro Urdemales y como estaba cansado le pedí permiso a mi cuerpo, respondió nuestro Pedro.
- ¿Así que tú eres el famoso Urdemales? ¿Al que todos conocen como muy diablito?
- Nooo, no es para tanto, señor gigante, respondió Pedrito asustado.
- Bueno, voy a ver qué tan pícaro eres y para eso te voy a probar. Te quedarás una semana en mi casa y cada día haremos una apuesta. Si yo gano me das mil pesos y si pierdo te pago igual suma, ¿de acuerdo? ¡Supongo que plata tendrás!
- Claro pues, ¿ve este rollito de billetes?
- ¡Listo! Mañana lunes empezaremos. Será para quién dispara más alto una piedra.
- De acuerdo, pero te advierto que nadie me ha ganado en esto de tirar peñascazos.
- Déjate de cuentos y ya veremos quien gana.
Urdemales se levantó bien temprano y armó una trampa. Con ella cazó un pajarito color plomo y se lo metió al bolsillo. Se acercaba la hora de la apuesta y el gigante ya se acercaba sonriente:
- ¿Estamos listos?
- Por supuesto, amigo contestó Pedro.
Tomó el gigante un guijarro y lo lanzó con tanta fuerza que se demoró casi un cuarto de hora en caer.
- De veras que es bien forzudo usted –dijo Pedro Urdemales -, pero ahora va a ver de lo que es capaz un buen chimbero.
Y sacando del bolsillo el pajarito, que había cazado en la trampa, se inclinó a tierra como para tomar una piedra, y enderezándose, fingió como que la disparaba y el avecita, viéndose libre, se remontó a tanta altura que se perdió de vista.
El gigante quedó esperando que la piedra cayera, pero Urdemales le decía:
- Espere no más, si todavía la piedra va subiendo y no parará hasta que llegue a la luna.
El gigante tuvo que confesarse vencido y le pegó mil pesos a Pedro Urdemales.
Después el gigante llevó a Pedro Urdemales a unas canteras y mostrándole unas piedras blancas muy duras le dijo que al otro día apostarían quién molería una de esas piedras con las manos, hasta reducirla a polvo.
- Dificililla la cosa – dijo Pedro -, pero habrá que tentarla.
Y como la apuesta era para el día siguiente, le pidió permiso al gigante para ir a despachar unas diligencias urgentes. El gigante no puso obstáculos, pero le pidió que volviera el mismo día, porque a él le gustaba despachar sus apuestas en la mañana temprano.
Al otro día, cuando el sol no aparecía aún, ya estaban en facha los apostadores. Pedro dijo:
- Empiece usted, que es de aquí; después trabajaré yo.
Entonces el gigante tomó entre sus manos una gran piedra blanca y haciendo un pequeño esfuerzo la redujo a polvo.
- ¡Bravo! -, ahora vamos a ver cómo me porto yo.
Y sacando de la faltriquera unos quesillos frescos (que para comprarlos había ido al pueblo), fingió tomar de la cantera una piedra blanca y apretándolos con sus manos comenzó a caer el agua que contenían, hasta dejarlos bien secos y convertirlos en algo que parecía un peñado de harina.
- Me la ganaste también – dijo el gigante -, porque por más que apreté yo la piedra, no pude sacarla agua y tú sacaste más de un litro.
Y le pegó otros mis pesos.
- Mañana miércoles – dijo en seguida – vamos a ver cuál de los dos de un bofetón abre un hoyo más grande en la roca.
- Aceptada la apuesta – contestó Pedro Urdemales.
Y mientras en gigante salió a traer un ternero para su almuerzo, con el azadón abrió un hoyo tan hondo en la roca que le cabía todo el brazo. Y tapó la apertura con una delgada piedra que le calzaba perfectamente.
Después de desayunarse, al otro día, dijo Pedro al gigante:
- A la hora que usted quiera puede empezar, que yo seguiré detrasito de usted.
Y sin hacerse de rogar, el gigante pegó tal puñetazo en la roca que metió todo el puño. Cierto que de las coyunturas de los dedos le chorreaba abundante sangre.
- Ahora me toca a mí – dijo Pedro – ¡Atención!
Y con todas sus fuerzas dio un puñetazo en la piedra que había puesto de tapa y, con gran asombro del gigante, metió el brazo hasta el hombro.
- Me ganaste otra vez –gruñó el gigante, que no se explicaba cómo podía vencerlo un hombre tan pequeño, y le pagó los mil pesos que acababa de perder, agregando:
- Entonces mañana jueves vamos a apostar cuál de los dos se echa a la espalda una carga más grande de leña y la lleva más lejos.
- Convencido, pero acuérdese señor que yo soy muy forzudo y ya estoy viendo que usted va a perder.
Al otro día, a la hora acostumbrada, estaban los dos apostadores listos. Pedro dijo:
- Comience usted que tiene más edad que yo.
Y el gigante, seguido de Pedro Urdemales, se dirigió a un bosque no muy distante de su caverna y reunió un montón enorme de leña. Lo ató con una cuerda, se lo echó al hombre como quien se echa una pluma y lo llevó hasta la entrada de la caverna. Pedro Urdemales, que lo seguía sin pronunciar palabra, tomó tres lazos muy largos que colgaban de un clavo y atándolos unos con otros se dirigió al bosque tirando de una punta.
- ¿Qué vas a hacer con esos lazos añadidos? – le preguntó el gigante.
- ¡Ya verá lo que voy a hacer! - le contestó Pedro Urdemales.
Y atando al primer árbol la punta que llevaba cogida, siguió rodeando al bosque sin soltar los lazos añadidos que escurría por entre las manos mientras caminaba. El gigante, que marchaba detrás, dijo de pronto:
- ¿Pero, vamos a ver, qué vas a hacer?
- Pues amarrar todo el bosque para echármelo a la espalda y llevármelo a mi casa, porque voy a negociar en leña al por mayor. ¡Malito negocio voy a tener ahora que el tiempo está tan malo y la leña tan cara!...
- ¡No seas diablo Pedro! Me doy por vencido: toma los mil pesos, pero déjame la leña. Mañana viernes si que te gano; apostaremos a quién puede acarrear de un viaje mayor cantidad de agua de la laguna.
El viernes, bastante temprano, ya estaban ambos contendores en facha. Pedro dijo:
- Comience usted, que es tan regrande.
El gigante se echó al hombro un tonel que hacía más de mil arrobas y se dirigió a la laguna que estaba al otro lado del bosque. Lo llenó y, como si nada llevara, lo dejó otra vez en la caverna. Pedro, callado y tomando una barreta, dijo:
- ¡Ahora me toca a mí! – Y se fue a la laguna acompañado del gigante. Una vez allá se puso a cavar por las orillas.
- ¿Qué haces, hombre? – preguntó el gigante.
- Voy a cavar la laguna entera para llevármela a mi tierra, porque allá el agua está muy escasa.
El gigante se asustó y dijo:
- ¡Pedro, no seas diablo! Toma los mil pesos, pero déjame el agua.
- Se la voy a dejar por ser usted no más; pero créame que más que los mil pesos me conviene la laguna. Y ¿cuál será la última apuesta?
- Mira Pedro, mejor será que no hagamos ninguna apuesta más.
- ¿Cómo? Ninguna otra apuesta… Entonces confiésese vencido y déme los otros mil pesos.
- ¡Eso sí que no! Mañana sábado veremos cuál de los dos dispara más lejos una lanza. Yo arrojaré ésta y tú esta otra.
- Perfectamente – contestó Pedro.
Al otro día, en cuanto estuvieron en el sitio convenido, dijo Pedro:
- Dispare usted primero, que se tiene por tan forzudo.
Y aquel desaforado gigante ser puso en facha y casi sin esfuerzo lanzó el rejón, tan lejos que cayó a más de diez cuadras de distancia.
- No lo ha hecho tan mal – dijo Pedro -. Ahora yo. Pero dígame antes, ¿dónde vive su señora madre?
- Muy lejos de aquí, pero muy lejos; en Francia. Por este camino derecho se llega hasta su casa viajando en tren expreso en quince días. ¿Por qué me lo pregunta?
- Para que esta lanza que está en mis manos, que va a llegar allá en menos de quince minutos, le lleve memorias mías.
Y tomándola del medio, comenzó a balancearla, como que saliera con fuerza, al mismo tiempo decía:
- ¡Lanza! ¡Lanza! ¡Lanza! ¡Ándate para Francia, hasta donde la madre del gigante y atraviésale la panza!
- ¡Alto ahí! – dijo el gigante -. ¡Eso sí que no! Mi madre es sagrada. Me doy por vendido. Toma los mil pesos; vete y no vuelvas más por acá. Y nuestro amigo Pedro Urdemales se fue contentísimo de haber engañado al gigante y haberse embolsillado seis mil pesos con tanta facilidad. Fue esa una semana muy provechosa para Pedro.

Fuente: Felipe Diaz

Gracias por la leyenda Felipe es muy bonita...

28 de septiembre de 2006

El Santo Grial : Céltico y Cristiano

Hola Lectores:

Si queréis publicar algo en mi blog para que lo vean los demás, enviármelo al e-mail: alberto.zambade@hotmail.com y en breve será publicado.

Saludos del Dardo


La cuna: El Tristán artúrico en la barca al reino de los muertos. Puerta Francíxena de la Catedral de Santiago, siglo XII


El Grial: El Santo Graal de Cebreiro, Galicia






El Santo Grial : interpretaciones céltica y cristiana

La idea religiosa de objetos con propiedades mágicas ya existía mucho antes del Cristianismo. La mitología celta irlandesa cuenta cómo el Rey Dagda, sucesor del Rey Lugo, monarcas anteriores a la llegada a Irlanda de los hijos de Breogán, poseía un caldero con la propiedad de resucitar a los muertos.

Este mito fue retomado por poetas británicos un milenio más tarde con la Materia de Bretaña o aventuras del Rey Arturo. La leyenda cuenta que el Santo Grial fue la copa de la que bebió Jesucristo en la Ultima Cena, y que después José de Arimatea recogió en esta copa la sangre de Cristo tras su crucifixión. Posteriormente, el Grial fue transportado por barco por el Atlántico y finalmente escondido en la isla de Gran Bretaña. Según las historias de la Materia de Bretaña, el Rey Arturo y sus caballeros pasarían el resto de su vida buscando el Grial sagrado. Las aventuras del Rey Arturo gozaron de extraordinaria popularidad en la Europa medieval, y muy especialmente en todo el arco celtoatlántico.

El Santo Grial de la bandera del Reino de Galicia es un símbolo con casi 1.000 años de historia gráfica documentada. Su simbología puede ser interpretada desde una doble óptica cristiana o pagana. Como símbolo cristiano, representa el Santo Grial que guarda la sangre de Cristo; representa también el excepcional privilegio histórico de la Iglesia de Lugo de poder mostrar públicamente la Hostia o cuerpo de Cristo; representa la tradicional leyenda del milagro de Cebreiro; y sobre todo representa la importante conexión artúrica gallega con la Materia de Bretaña. Como símbolo pagano, la Hostia que desciende hacia el cáliz simboliza el sol antes de morir en el mar, donde termina la tierra. En las antiguas religiones atlánticas e indoeuropeas, el dios sol se muere en el mar y es llevado en barco al fin del mundo, para volver a reaparecer o volver de la muerte al día siguiente. La puesta del sol en el mar es la Hostia que se hunde en el cáliz, es una representación milenaria gallega, una representación de la tierra del fin del mundo, el finisterre.

(Leyenda Celta-Cristiana)

Espero que se ajuste a la historia Nanyta.