Frases Celebres

25 de octubre de 2007

Leyendas de Brujas en México.

Hola Lectores:

Si queréis publicar algo en mí blog para que lo vean los demás, enviármelo al e-mail: alberto.zambade@hotmail.com y en breve será publicado.

Saludos del Dardo
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Hace tiempo, de viaje por México, me interesé por las leyendas rondan por sus calles y su historia. Al de instalarme en un hotel de la ciudad comencé a investigar sobre las leyendas que hay en todo el país. Lo que mas abunda son las leyendas de las brujas, el famoso charro negro, una de las leyendas típicas de México. Al día siguiente de instalarme fui a visitar la cuidad Estado de México para ver con mis propios ojos el rancho donde las brujas se guarecían en su interior. La gente del lugar afirmaban que había brujas allí y les pedí que me contaran todo y esto fue lo que me contaron.
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La leyenda del Charro negro

Por las noches en los montes de Estado de México se ven bolas de fuego saltando de un árbol a otro mientras avanzan sigilosamente hasta llegar al pueblo. Me dijeron que cerca del pueblo de San Juan, en México, un hombre que conducía su camión de carga por la carretera a altas horas de la madrugada de pronto se chocó con una figura de mujer y el espíritu de ésta le atravesó todo el cuerpo al golpearla con su camión. El señor, entre confuso y disgustado, se bajo de la cabina para asistir a la mujer a la que creyó haber atropellado, pero en su lugar se encontró a un gran murciélago negro, mal herido. Decidió, pues, llevárselo para entregárselo a alguna veterinaria, echándolo en la parte de atrás del camión, en el remolque donde llevaba toda la carga.
Al cabo de unos minutos, mientras conducía, comenzó a escuchar ruidos, gritos y muchos golpes en la parte trasera del camión. De inmediato paró el camión, bajo de nuevo de la cabina y fue a ver qué pasaba en el remolque. Al abrir el portón de carga el ruido cesó. Se había esfumado el murciélago y en su lugar apareció el cuerpo de una mujer muerta. Si os da pánico leerla, el testigo que me argumentó la historia en su momento, había sido partícipe directo de una de ellas. Imaginaos las expresión de su rostro mientras me lo narraba todo junto a un pequeña hoguera con cuatro maderas ardiendo y sólo el resplandor del fuego nos servía de luz para vernos las caras en esa oscura noche. Fue toda una experiencia muy misteriosa que recuerdo de viaje por las tierras mexicanas.

Alberto Zambade
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7 comentarios:

Celeste dijo...

A mí la cultura mexicana me encanta! En realidad, la de toda mi América pues, somos una tierra entretejida por un manto invisible de pasiones en común. Me parece muy curioso que llegue aquí luego de unos días ajetreados y me encuentre con esta leyenda, porque como sabes, a raíz de mi post "Bruja" de la semana pasada, colgué en mi espacio una canción del folclore mexicano que se llama así, "La bruja". Estos temas han inspirado muchas tradiciones y fíjate qué tan ciertas las coincidencias que menciono, que esta parece una mezcla de una leyenda que tenemos por acá y que suelen llamar "La novia de la carretera". Esta, trata de una mujer muy hermosa que aparece en la carretera hacia el Oriente de mi país (también hay una versión en la carretera de La Guaira) y que simula ser atropellada por el conductor que pronto se convertirá en víctima. Dicen que ha causado accidentes mortales en conductores que tratan de esquivar su aparición. Otros dicen que alguien alguna vez la recogió y cuando se hubo recuperado (la muchacha) esta le indicó que vivía en Caracas y él amablemente la trajo a su casa. En la puerta, ella le pidió que esperara, que entraría y le traería algo en agradecimiento. Cansado de esperar, el hombre se bajó y llamó a la puerta preguntando por la muchacha que acababa de traer... La persona que le atendió escuchó su explicación y le señaló el retrato de la muchacha que reposaba en el esquinero y preguntó si se trataba de ella. El hombre la miró y les respondió que sí, que era ella efectivamente. La madre rompió en llanto mientras le explicaba al hombre que era imposible, pues ella, su hija, había muerto en un accidente de tránsito la noche de su boda, en la carretera Caracas - La Guaira...

Beso celeste!

Turi dijo...

Creo que los hispanos somos los mejores narradores de historias y leyendas, por mucho que alardeen los norteamericanos de ese don. El castellano es un idioma de tan infinitas posibilidades... por supuesto el inglés no puede ofrecerlas.
Como leyenda me parece muy interesante, surrealista, claro está, pero cargada de misterio, y, a mí, por lo menos, me ha puesto los pelos de punta y la carne de gallina (cierto es que soy muy miedoso).

Un saludo.

Helena dijo...

Una leyenda que me ha recordado a una de esas "leyendas urbanas" que circulan por nuestro país, como es "La chica de la curva".

Apasionante la leyenda que narras, e intenso el momento que viviste cuando te la contaron.

Muchos besos, Alberto.

Ana R dijo...

Que escalofrío me diste esta vez...

Un abrazo

mar dijo...

Pues si...has conseguido meterme un poquito de miedo en el cuerpo...
Un besito.Mar

GORE dijo...

En los pueblos pequeños se comentan leyendas e historias muy extrañas referente a las brujas y a la aparición de difuntos. Es una situación que también va desapareciendo con el paso de los años.
Recuerdo aquella fórmula mágica que nos enseñaban las abuelas, y que era obligado pronunciar, cuando te encontrabas con un espíritu errante buscando la paz eterna. Decía así:
"De parte de Dios te pido que me digas a qué vienes y qué quieres." Entonces contestaba el espíritu y hacía su petición, bien podía ser para que se hiciera una promesa incumplida, o cualquier otra cosa que se dejó por hacer.
Sospecho que muchas de estas situaciones eran creadas por los delirios que producia al hambre.

Es un placer leerte, Alberto. Un abrazo

Mariana dijo...

En México esa misma leyenda se repite en casi todos los Estados de la República, aunque con sus variantes. A veces se trata de una hermosa mujer, o de la bruja que mencionas. También hay uno famoso llamado "El Sonrisas", que cuando se sube a tu coche insiste en ir en el asiento trasero. Si lo miras por el retrovisor te sonríe y de repente desaparece. Después de ello, cuando viajes solo de noche y veas por el retrovisor, se te aperecerá su rostro sonriendo. En fin, quizás algo haya de verdad en esta leyenda con tantas variaciones, ¿no?
Saludos y felicidades por el sitio.