Aquél era un dragón pacífico y no molestaba a los habitantes de la isla.Tenía una perla de enorme tamaño y todos los días jugaba con ella: lanzaba la perla al aire y luego la recogía con la boca. Aquella perla era tan hermosa, que muchos habían intentado robarla.Pero el dragón la guardaba con mucho cuidado; por eso, nadie había podido conseguirlo.Blog donde encontrarás Leyendas, Relatos Cortos, Literatura, Historias inneditas, Propias del autor y de otros Autores... Blog para promover los valores cuturales, creativos y literarios de Escritor y Entrenador Personal Alberto Zambade y blog de ayuda a escritores y nuevos escritores... Tu espacio literario y de lectura y el mio. Anímate a escribir y compartir tu historia al mundo entero a través de mi blog, de forma Gratuita.
30 de marzo de 2014
La leyenda de la Perla del Dragón
Aquél era un dragón pacífico y no molestaba a los habitantes de la isla.Tenía una perla de enorme tamaño y todos los días jugaba con ella: lanzaba la perla al aire y luego la recogía con la boca. Aquella perla era tan hermosa, que muchos habían intentado robarla.Pero el dragón la guardaba con mucho cuidado; por eso, nadie había podido conseguirlo.17 de julio de 2007
La leyenda de El tigre del Espejo (origen China)
Si queréis publicar algo en mí blog para que lo vean los demás, enviármelo al e-mail: alberto.zambade@hotmail.com y en breve será publicado.
Saludos del Dardo
Una leyenda china cuenta que hace muchísimos años, el mundo de los espejos y el de los humanos estaban comunicados. Cualquiera podía entrar y salir de un espejo de pared, de un espejito de mano y hasta de los pequeñísimos fragmentos de un espejo roto.La gente de los espejos se parecía bastante a la gente humana, aunque eran más pálidos y brillaban en las noches de luna. Los animales del mundo de los espejos tenían un pelaje cristalino, plumas transparentes y ojos de un color plateado que centelleaba bajo la luz. El gran tigre era el más hermoso de estos animales, con sus rayas negras como la noche y blancas como la luna. Sus dientes relucían como cuchillos de plata cuando se deslizaba silencioso a través de un espejo para caminar por los larguísimos pasillos del palacio del Emperador Amarillo.
La vida de los dos mundos había transcurrido sin problemas hasta la noche en que el Emperador, desvelado, observó desde su lecho imperial el paso del tigre frente a la puerta de su recámara. Inmediatamente quiso tenerlo cautivo en su zoológico imperial y llamó a sus imperiales guardias para que lo apresaran. Éstos se acercaron medio muertos de miedo y provistos de una enorme red. Se ubicaron temblando a ambos lados del final del pasillo y lanzaron la red sobre el majestuoso animal.
El rugido del tigre prisionero hizo temblar las paredes del palacio, rompió los vidrios de los ventanales y, atravesando los espejos, llegó hasta los oídos de la gente del otro lado. Entonces, se declaró la guerra.
La gente de los espejos se armó con lanzas de plata y espadas de cristal para rescatar al tigre. Los soldados del Emperador se armaron con mazas de bronce y escudos de hierro para prevenir el ataque. Durante días y noches, los dos ejércitos aguardaron, tensos y sin dormir, el momento de la batalla. Mientras tanto, el tigre recorría una y otra vez su estrecha celda mordiendo los barrotes.
Por fin, una noche sin luna, la gente de los espejos cruzó el cristal que los separaba y arremetió, pálida y fantasmal, contra los soldados del Emperador. La sangre de los humanos corrió roja como el coral y la sangre de sus rivales corrió plateada como el mercurio. Una y otra vez ganaron y perdieron sendas batallas, con una tristísima pérdida de vidas en los dos bandos. Sin embargo, la guerra no terminaba de definirse y el pueblo del Imperio Amarillo empezaba a hartarse de ver morir a sus hijos por un capricho de su gobernante. Temeroso de perder su poder, el Emperador Amarillo llamó a su palacio a un hechicero famoso.
—El secreto es el azogue, mi señor —respondió el hechicero—. El azogue es la base de los espejos y, si bañáis en él al ejército enemigo, volverán adonde les corresponde.
Pero allí no se detuvo la venganza del Emperador, sino que los condenó a repetir para siempre los gestos de los humanos. Por eso, desde ese momento, los espejos copian nuestras caras y nuestros gestos.
9 de julio de 2007
La leyenda del cielo y el infierno
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Saludos del Dardo
Sé que a muchos de ustedes nos les pillará de sorpresa las peculiares leyendas chinas y su contenido narrativo, pero por si me equivoco, me gustaría que la leyerais todos con mucha atención puesto que en ella se muestra la diferencia entre lo que ellos, la cultura china, creen que era el cielo y el infierno.Cuando descubrí esta leyenda admito que me impresionó bastante. Es una leyenda muy antigua, quizás una de tantas leyendas que, al igual que otras, han ido sobreviviendo al paso del tiempo, corriendo de boca en boca. Todos sois conocedores de las maravillosas teorías filosóficas que se divulgan en China sobre el Universo y su creación. Dentro del marco de estudio de la filosofía , la filosofía China es la más antigua y se puede decir que de las primeras filosofías que se descubrieron en el mundo espiritual ( El Ying-Yang), siendo la base de la orientación del origen del mundo y sus civilizaciones. No os hago esperar más. Disfrútenla y luego la comentamos...
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En aquel tiempo, dice una antigua leyenda china, un discípulo preguntó al Maestro.
(Leyenda China)
Sin duda un claro ejemplo de que en todos los sitios existe la convivencia, salvo en el Infierno.
24 de mayo de 2007
La leyenda de las Sombras Chinas
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Saludos del Dardo
La leyenda de las Sombras Chinas
La leyendas de las sombras chinas es milenaria. Es el teatro más antiguo del mundo. Estos espectáculos eran organizados para entretener al público más exigente; los más pequeños de la casa. Este tipo de teatro fue presentado por primera vez durante la Dinastía Han (206 a.C.-220 d.C) en la provincia noroccidental china de Shanxi y posteriormente se propagó por el sur, centro y oeste de Asia y por el norte de Africa en el siglo XIII. Este antiguo arte llegó a Europa en el siglo XVII.
Hoy os dejo un trocito de aquella maravillosa cultura para que ustedes la disfruten... Ya me dirán ¿Qué les parece?
(Leyenda China)
Alberto Zambade
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