3 de septiembre de 2007

La leyenda del Martillo de Thor

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Saludos del Dardo

Hoy os contaré una Leyenda que proviene de las tierras escandinavas. La Leyenda del martillo de Thor.
Disfrútenla...
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La leyenda del Martillo de Thor

Un día al despertar, Thor se percató de la falta de su esplendoroso martillo, consternado, acudió a Loki, y éste le respondió que quizás fue raptado por algún gigante, de esta manera fue volando con el traje mágico de Freya, a la tierra de los gigantes, donde en efecto se encontraba su martillo, que fue tomado por Thrym, el rey de los gigantes. Y no estaba dispuesto a entregarlo, a menos que le dieran a Freya para desposarla. Loki, astuto y suspicaz como siempre ideó un plan, este consistía en disfrazar a Thor con la ropa y el collar de Freya, además de cubrirse la cara con un velo. Una vez en la tierra de los gigantes, Thrym ofreció un banquete en honor a su boda, y al sellar el matrimonio con el martillo, Thor se desprendió de su disfraz y lo tomó, Thrym suplico piedad, pero ya era muy tarde, el salón se inundó de truenos y relámpago, y con su martillo dio muerte a Thrym y a todos los gigantes.

(Leyenda escandinava)
Fuente: Leyendas mitológicas

Alberto Zambade
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1 de septiembre de 2007

Meditando en silencio..

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Meditando en silencio..
Un hombre medita cuando algo le preocupa de verdad, pero también cuando las cosas que le ocurren son francamente sensacionales. Intenta buscar un por qué a todos aquellos acontecimientos que han endulzado su vida todos estos años atrás y se da cuenta de que todo forma parte de un par de palabras, “escribir felizmente”. La escritura es una larga introspección, es un viaje hacia las cavernas más oscuras de la conciencia, una lenta meditación. Yo escribo a tientas en el silencio y por el camino descubro partículas de verdad, pequeños cristales que caben en la palma de una mano y justifican mi paso por este mundo. Aquella escritura, en mis comienzos no era tan buena, fue mejorando con el tiempo, igual que la fruta cuando madura. Mis últimos escritos son más expresivos, cambiantes, son como el repicar de las campanas; sus vibraciones son capaces de hacer escapar a acentos hondos y graves y livianos y agudos y sombríos. Nunca las campanas dicen lo mismo. Y nunca lo que dicen lo dicen de la misma manera. En mis textos he notado algo parecido. De esto y de otras cosas medito a diario, quizás me sienta absurdo transmitiéndooslo a vosotros ahora, pero necesitaba hacerlo. Pues si algo he conseguido realizar con dedicación en todo este tiempo es que mi constancia hacia las letras creciera a pasos agigantados. Gran parte os lo debo a todos y todas que me leéis a diario. Vuestra atención reconoce mi dedicación y esto es lo que más me reconforta. Las palabras sin duda son el hilo conductor que nos hace eternos.

Alberto Zambade
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27 de agosto de 2007

Gracias a todos y todas, ya estamos de vuelta...

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Saludos del Dardo
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Gracias a todos y todas, ya estamos de vuelta...

Los Taoistas dicen que una persona no muere hasta que no muere la última que lo recuerda. Somos toda fantasía de la inteligencia, aunque dicha inteligencia, como dicen los taoístas, está compuesta no solo por la conciencia de nosotros mismos, sino también por la conciencia que los demás tienen de nosotros. Por ello, por todo ello, somos un sólo conjunto. Pero no sólo el hilo que nos une a las personas significa el lazo que forma nuestra eternidad sino que además las Palabras y su legado son el último hálito de nuestra vida. Es aquél precisamente el que nos crea, nos une y nos vuelve a renacer cada vez que una persona nos lee y nos recuerda.
Gracias a todos y todas por seguir ahí, tan cerca...

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Agradecimiento a:


Helena: Mil gracias por tus bellas palabras, es todo un reconocimiento. Ah! Y disfruta de tus vacaciones, te mereces un descanso amigo.
Besos!!
Jenipher: Ya regresé!! Qué dulce fue sentirte tantas veces de seguido pasar por mi blog, gracias por tu apoyo y constancia.
Besos!!
Mayte G.: Espero verte pronto, éste también es tu rincón. La misma sensación me encubrió al descubrir tu blog.
mar: Cierto es que volviste antes, me alegró muchísimo encontrar todos tus lindos comentarios.
Besos!!
Hope: Sé que me sigues y eso es lo más gratificante que me pueden regalar. El libro te lo daré yo personalmente. A los amigos, no se les cobra.
Besotes!!
Darilea: Te agradezco las visitas que me das y las letras que me regalas, gracias por seguirme atentamente..
Besos!!
GORE: De nuevo me cautivaste con tus letras. Gracias por los elogios y el apoyo que me aportas. Te digo como a Hope.
Un abrazo..
Diario: Gente en Madrid: Estimada Concha:
Es para mi un honor contar con su preciada opinión, puesto que, cierto es, me ayuda a seguir adelante cada día. Un fuerte abrazo igualmente y hablamos en septiembre.
Gracias por su apoyo.
Iker Jiménez: IKER!! Perdón, por la expresión...Me ha impresionado verle por pasear por mi blog y le agradezco pues su atención y su apoyo. También a su equipo de profesionales... Ha sido una visita muy gratificante gracias por su tiempo
Yo periodista, el país: David!! Qué gran persona y compañero de batallas. Es una sorpresa contar con tu opinión y por ello te doy las gracias amigo...
Un fuerte abrazo y hablamos a la vuelta OK??
El Ruuuben: El Pequeño Izán siempre tan atento, hace tiempo que no me pasaba, pero tienes razón algo está cambiando en mi vida chico..
Gracias por seguir ahí.
Un fuerte abrazo compañero!!
EL HIPPIE VIEJO: Siempre es grata su presencia... Gracias por su frase.. Qué grande es Borges.
Un abrazo!!
Celeste: Qué bonito poema. Me encantó. Acorde con el texto. Es la clara visión de el Sentido y la Importancia de las Palabras.
Gracias por regalármelo a tiempo..
Besos!!
Noe: De nuevo te encuentro y que mejor que dejar constancia de tu comentario completo para darle a las palabras el valor que se merecen:
“Pese a que dicen que una imagen vale mas que mil palabras, ellas son muy importantes.”
Gracias por esta bella frase Noe.
Besos!!
Trini: A ti que te encantan las palabras imagínate si perdiéramos la “erre.”
Nuestra cara, nuestra nariz, nuestro cuerpo, serían diferentes porque serían caa, naiz y cuepo. Y todo nuestro alrededor (mejor dicho alededo) sería distinto. Las personas no seríamos personas sino pesonas.
Gracias por tus palabras, gracias por tu luz.
Besos!!
Corazón Coraza: Que bueno verte de nuevo y sentirte tan cerca, Gracias por tu felicitaciones y por el apoyo...
Besos Mil!!
Noa-: Gracias por felicitarme a tiempo, a sido un placer...
Besos!!
wílliam venegas segura : Gracias por reconocer mi labor, ahora me toca a mi.
Un abrazo amigo!!
Ana R : Qué decir de tus palabras, siempre tan sabias y tan sinceras..
Un placer enorme...Mil Besos!!
MaleNa - La Porteña : Me encantó leerte de nuevo en mi blog. Es gratificante contar con la opinión del alma de Argentina.
Besos!!
Virginia : No sólo lo que podemos nombrar, sino también recordar, que incluso es más importante amiga. Gracias por tu visita..
Besos!
Visnja Roje : Estaría bien tomarnos un café, quizás la distancia, quizás... Ay!! El Charco que separa a tantas almas...
Un fuerte abrazo amiga y besos!!
SDVB : Qué dulce sorpresa compañera, qué dulce... ya te eché de menos..
Un abrazo y Mil Besos!!
Cariñoz a Santiago de Chile.
Valkiria : Me cautivas en cada comentario, le gané tiempo al tiempo como me dijiste, pero como ves hasta hoy no se ha logrado detenerlo a placer de cada cual. Disfrutaste de las tuyas si no es así, nos leemos a la vuelta amiga.
Gracias por tu apoyo.
Mil Besos y disfruta!!
BalaNegra : Un placer contar con la opinión de un experto, sinceramente, me encanto descubrirte.
Un abrazo amigo!
Deikakushu : Con tu cita Románica enriqueciste aún más es texto gracias por el apoyo que me aportas, me ayudas muchísimo amigo.
Un fuerte abrazo!!
Azul : Si hubo alguien que me cautivó cuando comencé a escribir es Azul. Confieso que aún me sigue cautivando.
Un abrazo y Mil Besos!!

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Y también a todos y todas los que me seguís en silencio, a los que pasáis de refilón por mi rincón, a los que os recreáis y me leéis desde la más profunda oscuridad, también les quiero dedicar este post tan sincero. Sinceramente Gracias...

1 de agosto de 2007

El Sentido de las Palabras. 1º relato de mi primer libro, en primicia para mis lectores.

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Hace bastante tiempo que me rondaba la idea de escribir una anécdota curiosa que me ocurrió cuando era muy joven. La cual, curiosa la cosa o no, fue la partícipe de mis primeros comienzos como escritor novel, novelísimo, del primer libro que ando intentando terminar y que llevará por titulo “El Sentido de las Palabras”. Algunos y algunas ya conocéis algo más de mi pasado, bien por el breve meme que os escribí hace unos días en mi blog, bien porque os he contado en algún que otro comentario alguna anécdota curiosa. Algunas y algunos ya saben a qué anécdota me refiero (Risas).
La cuestión de mi anécdota, que es la que dará comienzo a mi breve recopilación de relatos, es la siguiente:
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El Sentido de las Palabras.

De pequeño tuve problemas con las palabras. Sí, grandes problemas. Ahora que tengo gafas no me pasan. Pero antes era horrible y las llegué a coger mucha manía, a las palabras claro. Con lo cual un buen día me levanté con la idea de que jamás volvería a leer un libro. Y no lo iba a hacer porque sencillamente se me cruzaban las palabras al intentar leer de seguido una frase completa. Pensé que las palabras jugaban conmigo y se reían de mí. Por aquel entonces tuve un profesor que daba unas clases de lenguaje estupendas. Él fue el que me dijo, “Alberto. Tienes que aprender a leer despacio así podrás rescatar a las palabras que se esconden en el texto.” Y así lo hice. Al principio me iba muy bien. Y cuando había que leer un libro en clase, el primero en apuntarse a la lista de lectura voluntaria era yo. Pero siempre me dejaban para el final. Los compañeros de clase me decían que era tan lento leyendo que las palabras se aburrían de esperar a que las encontrase y las nombrase por su nombre y al final acababan por marcharse. Así que volví a estar como al principio o peor. Fue entonces cuando definitivamente después de haberlo intentado con la ayuda de mi profesor de lenguaje, dejé por completo la lectura y me convertí en un cazapalabras.

Mi padre, nada más enterarse de mi nefasta decisión, se disgustó bastante conmigo y fue duro en sus consejos.

-Tienes que seguir estudiando y leyendo, Alberto. O nunca conseguirás nada en esta vida.

Yo simplemente me dediqué a asumir con la mirada puesta en el suelo las duras réplicas de mi padre me recitaba una u otra vez. Hoy en día tan beneficiosas, algo que le agradezco de siempre.

Pero estaba decidido y aunque supiera que lo que estaba haciendo no estaba nada bien, seguí mi tozudo camino. Me dejaron de interesar por completo los volúmenes oscuros de la enciclopedia de mi padre que tenía colocada en la estantería del mueble de madera del salón, y entonces él aseguró que el día menos pensado, si persistía en no leer por más tiempo, los libros saldrían volando de casa, como pájaros, y nos quedaríamos todos sin palabras.

Aquello me asustó muchísimo. Algunas noches, al meterme en la cama, intentaba imaginar un mundo sin palabras, tenía enormes pesadillas; suponía que habíamos comenzado a perderlas por orden alfabético, y que de la A sólo nos quedaban de Asesino en adelante, así que no teníamos ni Aíre ni Abejas ni Abogados ni Abreviaturas ni Aceros ni Aceites ni Ancianos. Perder los aceites a mi madre le supuso dejar de cocinar y de preparar desayunos andaluces e incluso olvidarse de aliñar las ensaladas. A mi me daba lo mismo, porque nunca comía ensalada; lo malo es que también habíamos perdido a nuestro abuelo, por el echo de que la palabra Anciano y Abuelo ya no existían en el abecedario. Aquello se me estaba yendo de las manos, perderle supondría un duro golpe para toda la familia. Lo peor es que también habíamos perdido el Alumbrado, las Algas y los Alpes, además de Argentina y América. Una catástrofe sin precedentes que lo había ocasionado mi tozuda decisión, al negarme leer más libros el resto de mi vida, cuyo máximo responsable era yo.

Si me dormía con estas imágenes, despertaba al poco huyendo de la pesadilla de haberme quedado mudo, que en el sueño constituía la forma más perturbadora de estar ciego. Así que empecé a vigilar a la enciclopedia y el resto de los libros de la casa como si fueran enemigos. Y ellos, desde su opacidad, me acechaban también con algo de rencor, culpándome por anticipado de aquel desastre ecológico comparable al de la desaparición de todas las variedades zoológicas. De manera que, cuando me hablaban de catástrofes o de especies en extinción, ya no pensaba en los lagartos, en los osos panda, ni en los búfalos, sino en palabras. Escogía una cualquiera, escalón, por ejemplo, y comenzaba a darle vueltas a la posibilidad de que desapareciera. Repasaba mentalmente los lugares a los que no podría subir, ni de los que podría bajar el resto de mi vida, y comenzaba a sudar y a ponerme pálido de miedo.

Mi madre, después de preguntarme unas cuantas veces que me ocurría sin que yo consiguiera inventarme nada para darle una contestación lógica, acabó llevándome al médico que me examinó de arriba abajo sin encontrar justificación a aquellos repentinos estados de malestar.
El médico después de inspeccionarme me recetó unas vitaminas, ignorando que esa palabra, vitamina, tenía los días contados y que era más difícil de encontrar que Waly.

Volvimos a casa en autobús, sentados el uno frente al otro. Mamá no dejaba de observarme con desconfianza, como si supiera que ocultaba un secreto que me hacía daño. Entonces imaginé que desaparecía la palabra madre y comencé a transpirar mientras me demudaba sin remedio. Ella se alarmó un poco y sugirió que bajáramos del autobús para regresar a casa andando, para ver si con el aire mi gesto cambiaba, pero no era posible bajar de ningún sitio porque habíamos pedido la palabra “escalón” y todas las de su familia, de manera que el autobús se había quedado sin escalón de bajada. En otro momento habríamos saltado directamente, sin pensar, pero comprobé que también “saltar” y toda su familia se había extinguido; tendríamos que pasar el resto de nuestras vidas dentro de aquel sucio y apretado vehículo, rodeados de personas que no conocíamos y de sus miradas indecisas, que no formulaban nada en claro más que preguntas sin respuestas. La visita al médico no había sino empeorado más las cosas. Mi padre, entre tanto, seguía utilizando la enciclopedia como transporte para viajar a lugares que nosotros no podíamos imaginar. A veces volvía de aquellos curiosos viajes con barba de tres días y algo cansado, como si hubiera permanecido de verdad en algún país extranjero. Y en vez de regalos, como los demás padres que viajaban a lugares extraños, nos traía términos. Un día regresó de la enciclopedia a la hora de comer y entre plato y plato nos enseñó mimetismo para demostrar que entre los animales, como entre los hombres, también había individuos a los que les gustaba aparentar lo que no eran. A mí me tranquilizaba el hecho de que fuera y viniera de la enciclopedia con aquella frecuencia, porque pensaba que era una forma de que las cosas se mantuvieran en su sitio y de que hubiera vitaminas y madres y escaleras y abogados y abuelos. Y alumbrado, porque sin alumbrado estábamos perdidos. Pero no entendía bien por qué, siendo la enciclopedia un modelo de organización, la realidad no se ajustaba siempre al orden alfabético. El uno, por poneros un ejemplo, iba antes del dos aunque la U era una de las últimas letras del abecedario. Además, Desayunábamos antes de Comer y Comíamos antes de Cenar, cuando en una progresión alfabética se debería comenzar el día con la Cena para continuar con la Comida y acabar la jornada con un buen Desayuno.

Al final decidí, una noche de aquel verano de luna llena, mientras estaba sentado en mi terraza al fresco, que sería espantoso apartar de nuestra vida todos estos signos que nos describen, que dan sentido a nuestra vida y que nos entretienen en nuestros ratos libres. Me di cuenta de la tragedia que había ocasionado en mi imaginación y que podría llegar a ocurrir si todos hiciéramos los mismo con las palabras. Así que, sin que me viera mi padre, o al menos eso creí de pequeño, me levanté de donde estaba y me acerqué muy despacio hasta la estantería de madera del salón donde mi padre guardaba la enciclopedia de 21 volúmenes; cogí uno de aquellos volúmenes y me lancé de lleno a descubrir aquel maravilloso mundo repleto de letras, que llevaba y traía a mi padre de aquellas tierras enigmáticas que nos relataba y presumía de descubrir cada cierto tiempo, en donde encontré a mi abuelo de nuevo y lo rescaté. No sólo a él a todas las palabras que habían desaparecido en mi imaginación. Si algo tengo que confesar es que después de descubrir aquel mundo de signos sentí una maravillosa sensación de libertad, no sólo porque había salvado a todas aquellas palabras que habían desaparecido del mundo de las letras, sino porque el mundo de las letras que había creado en mi imaginación logré liberarlo del sinsentido que lo envolvía para volverlo a instalar en la realidad lógica literal de las cosas que vemos y aprendimos cuando éramos unos niños. Las palabras las volví a ver reunidas como siempre, dando sentido a las cosas que nos envuelven. Y me sentí bien, además, porque mi “Yo” personal desde entonces había crecido.

Y es que esta falta de acuerdo permanente entre el mundo enciclopédico y la existencia real constituyó una de las preocupaciones más fuertes de mi infancia. Tanto que desde entonces no he dejado de leer para seguir descubriendo “El Sentido de las Palabras”.
Alberto Zambade
Todos los derechos reservados de Copyright 2007
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Felices vacaciones, amigos y amigas, y nos vemos a la vuelta

30 de julio de 2007

Leyenda Medieval

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Saludos del Dardo

Leyenda Medieval

El deseo comienza en la mente. Es el deseo lo que nos mantiene con vida”.

Alberto Z.
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Cuenta una antigua leyenda medieval que en la amistad de dos niños, de la época del siglo XII, cada uno con vidas diferentes y situaciones distintas, surgió una gran reflexión sobre la Fé y el amor a una madre. ¿Quieren saber cómo sucedió? Entonces, escuchen con atención.
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-Padre-le susurró su hijo José-¿cómo era mi madre?

“¿Qué quieres oír? ¿Qué perdió la virginidad tras ser violada por un noble? ¿Qué es la mujer pública del Rey y sus soldados?” pesó el padre antes de contestar.

-Tu madre fue muy desgraciada.-contestó el padre.
-Pero ¿me quería?-preguntó José.
-No pudo hacerlo. Murió después de darte a luz.
-Yo sé que me quiere, esté donde esté-contestó José.
-Yo también te quiero.
-Pero vos no sois mi madre. Padre te he dicho que he conocido un amigo que tiene una madre a la que no ha visto nunca, que no sabe como es su rostro, pero que habla con ella sentado en una caja de madera a través de una ventana oscura, mientras ella le acaricia el pelo. Tampoco tiene apellidos porque sus padres no quieren que los utilice. Así que sólo sabe su nombre, Adrián y es muy simpático. Está todo el día riéndose porque dice que es el deseo de su madre, verle siempre feliz. Es afortunado ¿Sabes por qué? Porque al fin y al cabo tiene madre y yo no.
-No todos los niños la tienen…-le corrigió el padre.

En la mente del padre resonaba con sonsonete una frase ¡La madre de todos los cristianos…! Las mismas palabras que le dijo su padre cuando era sólo un niño.

-¿Decíais algo, padre?
-Sí…sí que tienes madre. Por supuesto que la tienes, hijo. Pues todos los niños que se quedan sin madre tienen a la Virgen María.
-Y ¿dónde está esa María?
-La Virgen María-le corrigió el padre-está en el cielo.

José se quedó mudo por unos instantes antes de seguir preguntando a su padre.

-Y ¿para qué quiero una madre que está en el cielo, sino me podrá dar mimos, ni podré jugar con ella, ni me besará…?
-Sí que lo hará.-El padre se quedó pensativo recordando las palabras que su padre le había dado cuando él le hacía de chico esas mismas preguntas-. Envía a los pájaros para que te acaricien. Cuando veas a un pájaro, mándale un mensaje a tu madre y verás como vuela hacia el cielo para entregarle el mensaje a la Virgen María; después se lo irán transmitiendo unos a otros y alguno de ellos vendrá a piar y a revolotear alegremente a tu alrededor.
-Pero, yo no entiendo a los pájaros, padre.
-Aprenderás a hacerlo.
-Pero ¿Ya jamás podré verla, no?
-Sí, sí que podrás verla hijo mío. La encontrarás en algunas iglesias y hasta puedes hablarla. Ella te hablará a través de los pájaros o por las noches mientras duermes, y te querrá y te amará siempre.
-¿Y está noche?-preguntó el niño-. Hoy no he hablado con ella.
-No te preocupes, yo lo he hecho por ti. Duérmete y lo verás.

Al día siguiente José fue al encuentro de Adrián, después de tomar el desayuno, para decirle que lo que su padre le había contado la noche anterior. Cuando se lo dijo comenzaron a buscar una iglesia cercana, pues José quería conocer de inmediato a su nueva madre, la Virgen María, llevaba toda su juventud sin hablar con ella. Corrieron por las calles del pueblo hasta dar con la Iglesia de los Remedios. No tenía el nombre de su madre, pero seguro que en su interior albergaba la figura de la Virgen María.

-José. Ven es por…-empezó a decir Adrián, pero calló de repente. Aquello era impresionante.
Delante de ellos se alzaba una iglesia grandiosa, fuerte, seria y resistente al tiempo. José corrió, al ver al párroco de la iglesia salir por la puerta de entrada, para preguntarle por su Virgen.

-Dónde está la Virgen María, padre.
-Allí dentro, hijo-le contesto el párroco, mientras le revoloteaba el pelo con una sonrisa-.En el centro de la misma. En un sitio digno de una Virgen como María.

¡Allí dentro! José se había olvidado del resto de palabras que componían la frase. Allí estaba su madre. De repente, un rumor los obligó a todos a levantar la vista hacia el cielo: una bandada de pájaros había emprendido el vuelo desde lo más alto de los andamios.
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Reflexión personal.

Existen muchas formas de creer en algo y de podernos comunicar con nuestros seres más queridos que desgraciadamente ya no están con nosotros. Y una de ellas es ésta que cuenta esta antigua leyenda, que ha sido llevada tanto a la gran pantalla como citada en tantos libros que versan de la época medieval. José desde entonces no dejó de hablar con su madre, no sólo en presencia de la Virgen María yendo a la iglesia todos los días y la tardes que podía, sino también en la forma que su padre le había enseñado: hablando con los pájaros y en sueños. Comprendió así que el deseo es lo que nos mueve y lo que nos hace estar más cerca de lo que queremos. No hace falta asistir a ningún centro religioso para sentirnos en armonía consigo mismo y para comunicarnos con nuestros seres más queridos, los cuales nos faltan. La Fe mueve montañas. Sí. Pero el deseo es lo que nos mantiene con vida. Pues en silencio, a oscuras, sentado en un parque, parado en la cima de un monte, a pie de playa, contemplando un amanecer, paseando de noche bajo el resplandor de la luna y el rocío, observando el horizonte desde tu ventana, tumbado en la cama de tu habitación o sentado en tu escritorio siempre vas a poder comunicarte con los que amas sin necesidad de ir a una iglesia para hacerlo. Tu deseo y tu voluntad estarán, siempre, por encima de la Fe...

Alberto Zambade
Todos los derechos reservados Copyright 2007

25 de julio de 2007

El Galeón.

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Saludos del Dardo

Os dejo uno mis pequeños relatos, para ir abriendo boca, que está incluido en la recopilación que tengo prevista publicar en mi primer libro, "El Sentido de las Palabras".
Vayan sentándose y disfruten de uno de mis recuerdos...

Espero sus comentarios.

El Galeón


A orillas del Mediterráneo, en la terraza de un bar de playa, estábamos sentados mi abuela y yo. El mar acababa de picarse por el mal temporal y había dejado la arena cubierta de algas rojas muy amargas, pero las aguas ya se calmaron y en la mente de mi abuela sobrevolaban recuerdos de un buque explorador fondeando en un punto del horizonte, en busca de un Galeón bucanero que fue abatido y enviado al abismo desde tiempos muy remotos.

-Alberto-me dice mi abuela-, mira al mar y dime, ¿qué ves?

-No veo más que una niebla densa que me moja la cara.

Mi abuela me miró y seguidamente miró al mar. En aquel instante descubrí lo inesperado.

-Sí-dije sorprendido- veo un barco de madera, pirata, que navega refugiado entre la niebla. Abuela, ¿es un barco fantasma?

-Mira-me dijo-aquel Galeón bucanero alberga en su interior una cámara entre las cuadernas de la nave donde guardan los cofres, vajillas, arcabuces y una sirena color de rosa esculpida en el bauprés. Pues, en un camarote está aún la carabela del capitán coronada de lapas.

En aquel instante comencé a soñar con los ojos abiertos.

Con el tiempo todos mis juguetes se han roto, excepto los cuentos y las historias que me contaron en la niñez y que de una forma u otra me llevan siempre a “La isla del Tesoro”. Aún existen más de 4000 barcos que permanecen en el fondo del mar-trirremes, goletas, carabelas, galeones- que naufragaron a lo largo de la historia. Cada abismo contiene a sus propios héroes sumergidos, como nuestra imaginación alberga los deseos más remotos. Aquellos barcos son la razón sumergida y esta razón es la que extrae las imágenes simbólicas que elabora el cerebro en la oscuridad de los sueños y las convierte en sensaciones a pleno sol.

Mi abuela me contó aquel cuento de corsarios y en mi imaginación me sumergí en la figura soñada de un barco fantasma gobernado por unos piratas berberiscos que llegaron a esta playa para raptar a cuantas mujeres hermosas encontraban. Mi abuela afloraba del fondo de su memoria las historias que de pequeña la contaron, juguetes que le habían regalado en la infancia y que nunca se le rompieron. Ahora los sacó a la superficie y se los regaló a mi imaginación y estos relatos se grabaron en mi cerebro hasta alcanzar el límite de los sueños.
Cuando murió mi abuela su cuerpo descendió al abismo como una nave derrotada. Hoy al recordar los cuentos que me contó cuando era niño la salvé de las aguas, como el buque explorador que salva al Galeón bucanero que alberga en su interior cofres, vajillas, arcabuces, una sirena color de rosa esculpida en el bauprés y otros tesoros.

Autor: Alberto Zambade

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17 de julio de 2007

La leyenda de El tigre del Espejo (origen China)

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De nuevo os traigo otra leyenda china. Este es un poco más larga y con un sentido como siempre, para no quebrar la tradición. Disfrútenla y luego me comentan ¿Qué les ha parecido?...

La leyenda de El tigre del Espejo.

Una leyenda china cuenta que hace muchísimos años, el mundo de los espejos y el de los humanos estaban comunicados. Cualquiera podía entrar y salir de un espejo de pared, de un espejito de mano y hasta de los pequeñísimos fragmentos de un espejo roto.
La gente de los espejos se parecía bastante a la gente humana, aunque eran más pálidos y brillaban en las noches de luna. Los animales del mundo de los espejos tenían un pelaje cristalino, plumas transparentes y ojos de un color plateado que centelleaba bajo la luz. El gran tigre era el más hermoso de estos animales, con sus rayas negras como la noche y blancas como la luna. Sus dientes relucían como cuchillos de plata cuando se deslizaba silencioso a través de un espejo para caminar por los larguísimos pasillos del palacio del Emperador Amarillo.
La vida de los dos mundos había transcurrido sin problemas hasta la noche en que el Emperador, desvelado, observó desde su lecho imperial el paso del tigre frente a la puerta de su recámara. Inmediatamente quiso tenerlo cautivo en su zoológico imperial y llamó a sus imperiales guardias para que lo apresaran. Éstos se acercaron medio muertos de miedo y provistos de una enorme red. Se ubicaron temblando a ambos lados del final del pasillo y lanzaron la red sobre el majestuoso animal.
El rugido del tigre prisionero hizo temblar las paredes del palacio, rompió los vidrios de los ventanales y, atravesando los espejos, llegó hasta los oídos de la gente del otro lado. Entonces, se declaró la guerra.
La gente de los espejos se armó con lanzas de plata y espadas de cristal para rescatar al tigre. Los soldados del Emperador se armaron con mazas de bronce y escudos de hierro para prevenir el ataque. Durante días y noches, los dos ejércitos aguardaron, tensos y sin dormir, el momento de la batalla. Mientras tanto, el tigre recorría una y otra vez su estrecha celda mordiendo los barrotes.
Por fin, una noche sin luna, la gente de los espejos cruzó el cristal que los separaba y arremetió, pálida y fantasmal, contra los soldados del Emperador. La sangre de los humanos corrió roja como el coral y la sangre de sus rivales corrió plateada como el mercurio. Una y otra vez ganaron y perdieron sendas batallas, con una tristísima pérdida de vidas en los dos bandos. Sin embargo, la guerra no terminaba de definirse y el pueblo del Imperio Amarillo empezaba a hartarse de ver morir a sus hijos por un capricho de su gobernante. Temeroso de perder su poder, el Emperador Amarillo llamó a su palacio a un hechicero famoso.
—¿Cómo puedo ganar esta guerra sin perder a mi tigre? —preguntó.
—El secreto es el azogue, mi señor —respondió el hechicero—. El azogue es la base de los espejos y, si bañáis en él al ejército enemigo, volverán adonde les corresponde.

El Emperador encargó a los sabios y alquimistas que prepararan incontables recipientes repletos de azogue y simuló una retirada de su ejército. Cuando la gente del espejo invadió la plaza imperial creyendo haber ganado la guerra, desde lo alto de las murallas recibió un baño líquido y plateado que, poco a poco, los fue disolviendo y devolviéndolos a su mundo. En algunas horas, la gente del espejo quedó prisionera detrás de los espejos de pared, de los espejos de mano y hasta de los pequeñísimos fragmentos de un espejo roto.
Pero allí no se detuvo la venganza del Emperador, sino que los condenó a repetir para siempre los gestos de los humanos. Por eso, desde ese momento, los espejos copian nuestras caras y nuestros gestos.
Sin embargo, la historia también dice que un día los seres humanos del espejo se despertarán de este sueño mágico, y que el primero en despertarse será un nuevo tigre. Entonces, los espejos no nos devolverán nuestra imagen sino otra diferente. Cada vez más diferente y cada vez más parecida al resplandor del tigre liberado.

(Leyendas de China)


Alberto Zambade
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11 de julio de 2007

El valor de la verdad y la mentira

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Saludos del Dardo
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Os dejo una nueva leyenda que versa sobre uno de los sacrificios más antiguos del viejo egipto y sus rituales ancestrales. El peso del corazón de una persona estaba muy valorado antiguamente puesto que con ello descubrían su valor y su pureza. Sé que os parecerá salvaje, pero seguro que a aquellas personas pocas mentiras les podríamos hacer pasar por verdad. Disfrútenla....
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Leyenda Egipcia. Pesar el corazón.

El Juicio final se celebraba en la Sala de las dos verdades. En ella, Anubis pesaba el corazón del difunto para comprobar el peso causado por los pecados cometidos. Si era más ligero que la pluma de la verdad (pluma de Maat), la persona vivía eternamente. Si no, arrojaban el corazón al monstruo Ammit, "Devorador de muertos".

(Leyendas de Egipto)

Alberto Zambade
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9 de julio de 2007

La leyenda del cielo y el infierno

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Saludos del Dardo
Sé que a muchos de ustedes nos les pillará de sorpresa las peculiares leyendas chinas y su contenido narrativo, pero por si me equivoco, me gustaría que la leyerais todos con mucha atención puesto que en ella se muestra la diferencia entre lo que ellos, la cultura china, creen que era el cielo y el infierno.
Cuando descubrí esta leyenda admito que me impresionó bastante. Es una leyenda muy antigua, quizás una de tantas leyendas que, al igual que otras, han ido sobreviviendo al paso del tiempo, corriendo de boca en boca. Todos sois conocedores de las maravillosas teorías filosóficas que se divulgan en China sobre el Universo y su creación. Dentro del marco de estudio de la filosofía , la filosofía China es la más antigua y se puede decir que de las primeras filosofías que se descubrieron en el mundo espiritual ( El Ying-Yang), siendo la base de la orientación del origen del mundo y sus civilizaciones. No os hago esperar más. Disfrútenla y luego la comentamos...

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La leyenda del cielo y el infierno

En aquel tiempo, dice una antigua leyenda china, un discípulo preguntó al Maestro.

-¿Cuál es la diferencia entre el cielo y el infierno?

El Maestro le respondió.
-Es muy pequeña, sin embargo tiene grandes consecuencias. Ven, te mostraré el infierno.

Entraron en una habitación donde un grupo de personas estaba sentado alrededor de un gran recipiente con arroz. Todos estaban hambrientos y desesperados. Cada uno tenía una cuchara tomada fijamente desde su extremo, que llegaba hasta la olla. Pero cada cuchara tenía un mango tan largo que no podían llevársela a la boca. La desesperación y el sufrimiento eran terribles.

-Ven- dijo el Maestro, después de un rato-, ahora te mostraré el cielo.

Entraron en otra habitación, idéntica a la primera; con la olla de arroz, el grupo de gente, las mismas cucharas largas pero, allí, todos estaban felices y alimentados.

-No comprendo- dijo el discípulo. ¿Por qué están tan felices aquí, mientras son desgraciados en la otra habitación, si todo es lo mismo?

El Maestro sonrió.
-Ah... ¿No te has dado cuenta? Como las cucharas tienen los mangos largos, no permitiéndoles llevar la comida a su propia boca, aquí han aprendido a alimentarse unos a otros.
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(Leyenda China)
Fuente Original: Leyenda China

Sin duda un claro ejemplo de que en todos los sitios existe la convivencia, salvo en el Infierno.

Alberto Zambade
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1 de julio de 2007

La leyenda del Encantandor de las Cumbres

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** Al igual que se asegura que muchos exploradores del Polo Norte quedaron sobrecogidos por lo que llegaron a entrever entre los jirones incandescentes de luz cromada de la Aurora Boreal, puerta de una nueva dimensión, frontera de un mundo imaginario, intersección de un insondable plano de existencia, de la misma manera, hemos encontrado en antiguos manuscritos reveladores testimonios sobre la ubicación de un nexo con el mundo mágico muy cerca de donde hoy transcribimos lo que sigue.**

Así comienza esta una nueva leyenda que os presento a continuación. Es una típica leyenda de las tierras de España, mi tierra. Precisamente de Aragón. Su autor el escritor y compañero Chema Gutiérrez. Disfrútenla...
La Leyenda del Encantandor de las Cumbres
Fue Atland un personaje misterioso, ser de otro mundo que en su apariencia humana adoptaba la humilde figura de un barbado anciano. Para los primitivos habitantes pirenáicos que habitaron su tiempo, Atland, loco o mago, arrastraba su mísera existencia hundido en una pequeña cabaña construida con sus manos, más parecidas a raices leñosas que humanas, a base de piedra sin cantera y troncos enteros de abeto. "El Viejo de las Cumbres", le llamaban, y en los poblados de las montañas, el Viejo se convertía en protagonista de historias y chismes inventados por los lugareños con el fin de entretener la mente y hacer más breves los rigores del crudo invierno. Fue Atland en la imaginación de las gentes un soldado renegado de las guerrillas combatientes contra los invasores del Imperio Romano, que para alcanzar la vergonzosa libertad hubo de segar el cuello al cabecilla del grupo y huyó a esconderse a las faldas del ya entonces llamado Monte Perdido, sobre el que también se decía que era tal su lejanía debido a un extraño encantamiento que le permitía, a la montaña, cambiar de lugar entre las demás cimas de la cordillera. Por supuesto, Atland se ganó entonces la fama de Encantador de las Montañas. Verdad o no, lo cierto es que Atland, personaje que también ha llegado hasta nosotros con el nombre de Asland, escondía más de lo que enseñaba.

EL PALACIO MAGICO DE MONTE PERDIDO

Atland tenía una misión sobre la tierra: los dioses, su familia, le habían encomendado la construcción mediante las artes mágicas, de un lugar maravilloso que sirviera de morada-puente entre los hijos de la tierra y los hijos del misterio. El venerable encantandor, el más sabio de entre los primeros pobladores de las brumas que cubrieron las montañas en su génesis, se puso a trabajar con todas sus fuerzas. Reunió todos los elementos conocidos. Para empezar, los primordiales: aire, fuego, tierra y agua. Después, los esenciales: humo, viento, roca y lluvia. Por último, los espirituales: palabra, lágrima, pétalo y música. Hilos de luz de sol y de luna le sirvieron para tejer el hechizo. Por fin, tras muchos siglos de empeño, el Palacio estuvo construido.Sobre las nubes que permanecen eternamente cubriendo la cima del Monte llamado Perdido, en uno de los macizos montañosos más antiguos del planeta Tierra, se alza desde entonces un maravilloso palacio que sólo algunos elegidos con el don de la Segunda Vista han podido contemplar. Ninguna boca humana ha podido pronunciar las palabras que lo describirían, ni ninguna mano de artista ha podido trazar siquiera un bosquejo de su magnificencia. Aquellos que de el fastuoso prodigio han tenido conocimiento, hablan de el brillo del cristal más puro, magníficos jardines cuyos dibujos atrevidos han sido trazados por un mágico compás; más cercanos a nuestros días, hay quien ha vuelto insistir tratando de encontrar una certera descripción, sin conseguir sino un reflejo como el que percibe en su mente el ciego que conoce un cuadro con sus dedos: Maravillosas torres, resplandecientes almenas, radiantes frontispicios y relucientes columnas. Pero este celestial lugar tenía un fin. Debía acoger entre sus paredes sin cemento un hogar, una acogedora morada para que floreciera el amor entre las dos especies de seres más queridas de la Creación. Atland previó lo que sucedería de dejar el acceso abierto a la curiosidad del descubridor humano, y estableció que sólo a lomos de caballos alados o dragones pudiera penetrarse en el recinto, guardado por pétreas fieras y bestias que cobraban vida según los deseos expresado por Atland por medio de un cetro de oro, tatuado de legendarias runas. La profecía estaba escrita. Se grabó en el frontispicio de un viejo dolmen, hoy desconocido y vergonzosamente cubierto por un vertedero de los humanos.

LA MUERTE DE ATLAND

Fue el mismo Encantador de las Cumbres quien talló con golpes de palabras mágicas el texto de la profecía en la roca del dolmen, pero al parecer, brotaron lágrimas de sus ojos mientras lo hacía, y por eso hoy el dolmen se deshace bajo toneladas de escombros y deshechos. Lloraba Atland porque a veces, conocer hace sufrir, y él escribía en una piedra su propio final. Apiadados los dioses de la pena que embargaba el corazón del viejo, fiel cumplidor de sus divinos deseos, ordenaron a las tres Moiras que entretejieran una cruel venganza con los mismos hilos de la muerte y del asesino de Atland, y así quedó escrito en el Tapiz del Destino.
(Leyenda de Aragón - España de origen Élfico)
Alberto Zambade
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27 de junio de 2007

La leyenda de Deirdre

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Hoy os traigo una vieja leyenda de Irlanda, tierra sin duda mágica y llena de mitos e historias bellísimas. Nos les adelanto nada, simplemente, disfrútenla...

La leyenda de Deirdre

En Irlanda, el rey Connacher de la familia Ulster, celebraba una fiesta cuando de pronto oyó un grito espantoso. El druida, su consejero, le dijo refiriéndose a la esposa del arpista real, que estaba embarazada

-El grito ha sido emitido por Deirdre desde el vientre de su madre, la niña será el fin de la Rama Roja, los reyes pelearan entre ellos por su belleza.
Hubo muchos que sugirieron su muerte, pero el rey, intrigado por su belleza, decidió que la niña, tras nacer, fuera llevada a un lugar lejano, y cuando fuera mayor la desposaría. Así fue. La niña fue creciendo, y la joven que la cuidaba, Levarcham, le comunicó un día el deseo del rey de hacerla su esposa.
Deirdre entristeció, hasta que una mañana que salió a pasear como de costumbre contempló un grupo de cuervos. Uno de ellos se posó en su brazo. A ella le recordó al hombre con el que una vez había soñado. Pasó el tiempo, y llegó el invierno. Deirdre salió al bosque temprano. Oyó el sonido de unas voces y vio un grupo de cazadores.
Entre ellos reconoció al hombre con el que soñó tiempo atrás. Se acercó a él. Hablaron durante largo rato. Era Naois, el mayor de los hijos de Uisnach. Se enamoraron y decidieron huir juntos. Marcharon hasta llegar a las costas de Alba (Escocia) junto con los hermanos de Naois. Construyeron una casa y allí vivieron. Pero el rey Connacher se enteró y decidió mandar a su emisario para comunicarles que no hacía falta que huyeran. Que podían volver en paz. Deirdre había tenido un sueño que anunciaba un mal presagio. Aconsejó a Naois y a sus hermanos que no volvieran, que todo era mentira. Pero no la escucharon y cuando volvieron a Irlanda el rey ordenó matar a todos, excepto a la muchacha, de la que seguía enamorado.Encerraron a Deirdre en la torre del castillo del rey. A los treinta días de su encierro, murió y fue enterrada junto a la tumba de Naois. De allí brotaron dos tejos entrelazados.

(Leyenda Irlandesa)
Fuente Original: www.experienciacelta.com/
Origen de la Foto: La Gran época
Alberto Zambade
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22 de junio de 2007

Leyenda del Palacio de Linares. Madrid.

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Así comienza una historia cargada de misterio...



"Muchos españoles se despertaron, el pasado martes, 29 de mayo de 1990, con unos sonidos sobrecogedores. Al poner en marcha, todavía medio en sueños, sus aparatos de radio, éstos emitieron extraños gemidos, susurros y voces que a más de uno le hicieron estremecerse. Eran, según relató más tarde el locutor, voces del más allá, voces de otro mundo. Eran las voces de los fantasmas que habitan el palacio de Linares, en pleno corazón de Madrid, al lado de la mismísima fuente de la Cibeles. El marqués de Linares, su esposa y su ahijada suplicaban a través de las ondas herzianas de las radios el descanso que los siglos les habían negado.



Fuente: Geocites



La Leyenda del Palacio de Linares en Madrid.





Sin duda es una de las leyendas más populares y también una de las más conocidas entre los lectores y oyentes del Misterio.

La leyenda y las voces fantasmales encuentran en el palacio de Linares un escenario de excepción que viene acompañado de una turbulenta historia de amores incestuosos atribuida a los personajes que la habitaron. El paso del tiempo ha convertido lo que otrora fuera una de las más ricas y esplendores casas de Madrid en un lugar tétrico donde los bronces y mármoles, maderas nobles y espejos, adornados con bellos artesonados y frescos, van evidenciando cada vez más el deterioro y la suciedad. Los años han convertido el palacio en uno de los lugares más propicios para asomarse al abismo de lo oculto, de lo inexplicable, de lo paranormal.

Les invito a que lean la fuente anterior para que se documenten a la perfección de todo detalle sobre El Famoso Palacio de Linares. Ahora abre sus puertas por vez primera para que el publico pueda disfrutar del terror que oculta cada esquina del palacio. Para ello visiten esta Web:



Concertar visita al palacio



Y para terminar, quiero dejaros un video que versa sobre otro de los mayores misterios que el hombre aún no ha podido desvelar y que en el campo de la ciencia significa un pulso a la frontera del tiempo. Me refiero a viajar en el tiempo...

Disfruten del video que se emitió el domingo 17 de junio en el programa de Iker jiménez, Cuarto Milenio.



Ver video

Buen fin de semana lectores...

Alberto Zambade.

Todos los Derechos Reservados Cpoyright 2007

15 de junio de 2007

La Leyenda de los Faunos

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Hoy os hablaré de los Faunos. Son todo un mito que al igual que la Leyenda del Fénix estos también han sobrevivido al paso del tiempo.

Disfruten de la leyenda...

La Leyenda de los Faunos

Los Faunos (en latín., fauni) eran, entre la gente latina, unas divinidades menores campestres que vivían en los bosques y protegían a los rebaños. Se les suponía buenos de corazón (de hecho su nombre se crea del verbo fauere, que significa favorecer), pero el hecho de verlos provocaba la muerte. Según la Leyenda y el Mito más generalizado, se les consideraba producto de la “multiplicación” de un dios más antiguo llamado Fauno (en latín., Faunus), análogo al dios Pan de los arcadios, y que como este era el protector de rebaños y pastores. Por otra parte se veía en él al introductor de emigrantes arcadios en el Lacio, atribución que implica ya una cierta “historización” de la figura mítica, cuyo carácter divino se irá difuminando con el tiempo hasta pasar a ser considerado como el primer rey del Lacio. Sería entonces cuando, en cierto modo, habría “estallado”, dando lugar a una multitud de pequeños dioses que llevan su mismo nombre. Según la lengua de la época decir a alguien que era Faunesco era porque aquel hombre o mujer presentaban rasgos claramente animalescos o su comportamiento era muy salvaje como los Faunos. En la actualidad no existen. Pero hay otros personajes que para la gente antigua siguen considerándose Faunos, aunque a veces se les llame con otro nombre. Los ermitaños de los montes son los Faunos de antaño, con la diferencia de que estos no matan, sólo pueden provocan mala suerte con su mirada. Aunque en el rincón del Pequeño Dardo se permite imaginar todo. ¿Quién me dice que ya no hay Faunos que cuidan los bosques y las praderas si nadie les ha logrado ver? Seguro que aún siguen ahí…La imaginación no entiende de límites y barreras.

Soñar con cosas mágicas e increíbles es un placer que conservo desde niño…
Hasta pronto lectores, buen fin de semana...


Alberto Zambade
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12 de junio de 2007

La leyenda del Fénix

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Hoy os traigo la leyenda del Fénix. Es una leyenda muy antigua pero que se ha sabido mantener en el tiempo. Aún en la actualidad sigue vigente en muchas partes del mundo.

Disfrutenla...

La leyenda del Fénix.

El Fénix (del griego Phoenix “rojo” color púrpura descubierto por los fenicios), era un ave fabulosa de los desiertos de Libia y Etiopía, del tamaño de un águila, que vivía varios siglo. Cuenta la leyenda que esta ave era única en su especie y sólo podía reproducirse renaciendo de sus cenizas después de inmolarse a sí misma.

Este Mito fue muy popular en la época Paleocristiana, que hizo de él un símbolo claro y representativo de la resurrección en cuanto que el ave Fénix transforma su muerte en un renacimiento, en una nueva vida.

Se la representaba siempre de frente, con la cabeza vuelta hacia la derecha, de pie ante su pira simbolizando el gesto de poder y nueva vida.

Según cuenta Herodoto en su segundo tomo, Metamorfosis, XV, 322 ss, El ave Fénix tuvo una gran posteridad literaria. En la edad media simbolizaba la resurrección de Cristo, perspectiva desde la cual cada alma salvada sería a su vez un Fénix. Montaigne, compara al mítico animal con el gusano de seda (Ensayos, 1580), intentando de este modo desposeerle de cualquier atributo mágico, tal vez para contrarrestar la creencia, entonces bastante extendida, de que el ave existía realmente. Es frecuente que aparezca en los tratados alquímicos y mágicos de los siglos XVI y XVII como imagen de la unión de los contrarios. La mayoría de las veces, en cualquier caso, se trata de alusiones de carácter simbólico, como en los Estados o Imperios del Sol, de Cyrano de Bergerac (1661), o en El Fénix renaciendo de sus cenizas, del poeta húngaro Istvan (1663).

Paralelamente la figura del Fénix ira adquiriendo una significación amorosa, incluso específicamente erótica, en la medida en que evoca el eterno renacer del deseo y el fuego de la pasión. Así aparece en el Cancionero de Tetrarca (siglo XIV), en toda la poesía amorosa del Renacimiento o en autores más recientes.

El Fénix es también visto ahora como la personificación divina de la palabra y es, a su vez, la muerte que da sentido a la vida eterna. Un Mito y una Leyenda, que ha sabido traspasar los escabrosos umbrales del tiempo y aún sigue renaciendo de sus con la misma fuerza que antaño de sus cenizas.

Alberto Zambade
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8 de junio de 2007

Leyenda del Holandés Errante

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Sigamos con las leyendas de Piratas, puesto que hay interés en el tema. Os presento una leyenda, que aún está sin resolver, de la mano de Mundo Paranormal y Cuarto Milenio.



La Leyenda del Holandés Errante



Una nave tropieza con una terrible tormenta, pero su capitán, enloquecido y sordo a las súplicas, rehúsa buscar refugio. Como castigo, es condenado a recorrer los mares durante toda la eternidad. ¿Cuál es el origen de la famosa leyenda del Holandés Errante?
Grabado que reproduce una de las primeras representaciones de la ópera de Wagner "El buque fantasma".


La historia del Holandés Errante es una de las más famosas y quizá de las más antiguas leyendas del mar, ya que circula desde hace, por lo menos, 500 años. Pero posiblemente su origen se remonte a tiempos muy anteriores al nacimiento de Cristo. Esencialmente, la historia es la siguiente: un maniático capitán holandés -por supuesto, el término «Holandés Errante» se refiere al capitán y no a su barco- desafía la ira de Dios y como resultado es condenado a navegar por los océanos eternamente, provocando la muerte de todos cuantos ven su nave espectral.


Esta historia ha sido elaborada por muchos escritores, pero constituye algo más que una ficción, una siniestra historia del mar para asustar a crédulos marineros de agua dulce en tabernas portuarias. Este barco fantasma ha sido avistado en numerosas ocasiones, las últimas en pleno siglo XXMuchas autoridades sostienen que la historia del Holandés errante se originó a partir de un hecho real, aunque sobre este punto no hay acuerdo. El problema se complica aún más porque existen muchas versiones de la historia, en las que el capitán puede llamarse Vanderdecken, Van Demien, Van Sraaten o Van alguna otra cosa.

La versión más conocida de la historia del Holandés Errante habla de un tal capitán Vanderdecken, cuya nave fue atrapada en una terrible tormenta cuando doblaba el cabo de Buena Esperanza. Los pasajeros, aterrorizados, rogaron a Vanderdecken que se refugiara en un puerto seguro o que, por lo menos, arriara velas a intentara capear el temporal, pero el enloquecido capitán se rió de sus súplicas y, atándose al timón, comenzó a cantar canciones sacrílegas.La tripulación también se alarmó por la conducta de su capitán e intentó hacerse con el control de la nave, pero el intento de motín fue sofocado cuando Vanderdecken arrojó a su líder por la borda, mientras los aterrorizados pasajeros y la tripulación se encomendaban a Dios.


En respuesta a sus plegarias las nubes se abrieron y una luz incandescente iluminó el castillo de proa, revelando una figura gloriosa que según algunos, era el Espíritu Santo, mientras otros dijeron que era Dios.

El explorador portugués Bartolomeu Dias en el viaje en el que descubrió el Cabo de Buena Esperanza, en 1487

La figura se enfrentó con Vanderdecken y le dijo que, ya que disfrutaba con los sufrimientos ajenos, de ahora en adelante sería condenado a recorrer el océano eternamente, siempre en medio de una tempestad, y provocaría la muerte de todos aquellos que le vieran. Su único alimento sería hierro al rojo vivo, su única bebida la hiel, y su única compañía el grumete, a quien le crecerían cuernos en la cabeza y tendría las fauces de un tigre y la piel de una lija (lo cual parece muy injusto para el pobre grumete quien, hasta aquí, no había tenido ningún papel independiente en la historia y, presumiblemente, sentía tanto temor ante Vanderdecken como el resto de la tripulación). Sin embargo, con estas palabras la visión desapareció, y con ella todos los pasajeros y tripulantes. Vanderdecken y el grumete quedaron abandonados a su destino.


Ésta es la versión clásica de la historia del Holandés Errante. Puede ser que se base en hechos, pero no hay acuerdo acerca de cuáles pudieron ser esos hechos. Una versión afirma que la historia deriva de la saga escandinava de Stote, un vikingo que robó un anillo a los dioses y cuyo esqueleto, cubierto con un manto de fuego, fue hallado después sentado en el palo mayor de una nave negra y fantasmal.

Otros creen que la historia es más reciente y sugieren que se originó en las aventuras de Bartolomeu Dias (c. 1450-1500), navegante portugués que descubrió el cabo de Buena Esperanza en 1488 y cuyas proezas marítimas llegaron a parecer sobrehumanas, según la biografía que escribió sobre él Luis de Camoes.

Alberto Zambade
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PD: Un día os colgaré mi versión y mí relato sobre el Holandés Errante, pero eso es otra historia... Buen fin de semana lectores.

1 de junio de 2007

Leyendas de Pîratas

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Cuando los hombres se dieron cuenta de que podían viajar por el mar, se volvieron navegantes; y cuando otros se dieron cuenta de que podían asaltar a esos navegantes portadores de mercancías, en mares que no tenían dueño y donde no había autoridad alguna, se volvieron piratas; y por esta actividad, la piratería terminó dominando las aguas, para convertirse en un terrible y temible ejército que ambicionaba cualquier nación, tanto para defender su amenazada territorialidad, como indispensable para ampliar sus fronteras.

Simón Bolivar
El Pirata.

A continuación os dejo un par de leyendas de Piratas que tanto están de moda últimamente. Son diferentes a las de la Warner y su mítica trilogía “Piratas del Caribe”, pero en fin, lo importante es que éstas si son realistas en su contenido.

Disfrútenlas...

Primera Leyenda
LEYENDA DE TRES ISLAS
Cuentan mis antepasados, que conocieron bien y disfrutaron de las 3 islas, que cierta noche fresca y estrellada, el mar estaba sereno, en alta mar navegaba un barco de piratas en busca de tesoros. Era media noche cuando de repente empezó a soplar vientos muy fuertes, los piratas no se preocuparon por estar acostumbrados, de momento se vino una fuerte lluvia, se presentía un huracán. El capitán del barco buscaba un refugio viendo la tempestad, navegaron y navegaron queriendo llegar a las tres islas, pero no lo consiguieron, debido a que las olas estaban muy altas y no podían avanzar. El barco se mecía con gran fuerza, parecía un barco de papel, entonces los piratas empezaron a sentir miedo porque la tormenta no cesaba. Comprobando tristemente que no había salvación, se aferraban del mástil del barco esperando lo peor. De pronto un trueno ensordecido ilumino el barco, viendo con pánico los piratas como el barco se partía en dos yéndose a pique. Los gritos eran despavoridos, pidiendo auxilio, confundiéndose con los truenos nadie los escucho, nada mas el cielo y el mar eran testigos de esa tragedia. Después de unas horas ceso la tormenta y todo volvió a la normalidad, empezó a salir el sol ni rastros de lo que paso. De todos un joven naufragó y llego a la isla de chivos se cree que fue el único sobreviviente y los demás fueron devorados por los tiburones. Este joven se hizo llamar Jueves por ser el día que sucedió la tragedia; por tal motivo se dice que en jueves no debes pasar a las islas por temor a que se repita la tragedia de los piratas no importa si es día o noche, pero debe ser cualquier otro día de la semana. Desde entonces jamas se ha visto un barco de piratas en el mar.
Autor: Miguel Alemán. Licenciado en Historia
Segunda Leyenda
LEYENDA DE LA GARITA DEL DIABLO
Los habitantes de la isla de Puerto Rico, eran muy propensos a los ataques de piratas. Por tal razón tenían que pasarse la vida vigilando. La ciudad capital estaba rodeada (aún está) por castillos y murallas . Alrededor de las murallas habían, entre trecho y trecho, unas garitas o torresitas donde los soldados hacían su guardia día y noche. Por las noches se sentías las rondas de gritos que los centinelas gritaban para no dormirse.
- ¡Centinela alerta! - le gritaba unoY el más cercano respondía:-¡Alerta está!
Entre todas las garitas, había una, la más distante y solitaria. Estaba sobre un acantilado profundo en el extremo de la bahía. En el silencio de la noche, el ruido del mar producía un rumor como si los malos espíritus estuvieran cuchicheando.
Había un soldado al cual llamaban "Flor de Azahar". El azahar era una flor muy blanca y como el soldado Sánchez tenía la piel blanca como el azahar, le llamaban así. Esa noche le tocó a Sánchez velar en esa garita.
Como de costumbre, los gritos de contraseña de los soldados se escuchaban de trecho en trecho. Pero, al llegar al de el soldado Sánchez, nadie contestaba. Solo se escuchaba el viento silbar y el mar con su rumor.
El miedo se apodera de sus compañeros que pasaron la noche temblando, del solo pensar, que le hubiese pasado a su compañero.
Al salir el sol, todos salieron corriendo hacia la garita a ver que había pasado en la garita, que se había quedado muda durante la noche. Encontraron: el fusil, la cartuchera y el uniforme del soldado Sánchez. El soldado Sánchez, había desaparecido sin dejar rastros.
Los soldados, que eran supersticiosos, comenzaron a decir que un demonio lo había sorprendido y se lo había llevado por los aires.
Desde ese día, a la garita del desaparecido Sánchez, se le conoce como "La Garita del Diablo".
Eso fue lo que creyeron los soldados y el resto de la isla.
Pero la verdad.....esa se las contaré yo, ¿quieren saberla?. Pues aquí les va:
Sánchez (Flor de Azahar) era un soldado andaluz y muy guapo, que pertenecía al Regimiento de Caballería y tocaba una guitarra muy bella.
Diana, una mestiza, muy hermosa, vivía profundamente enamorada de Sánchez. Y Sánchez de ella. Se conformaban con mirarse y hablarse con los ojos. A Sánchez su ordenanza le prohibía acercarse a ella, y a ella, se lo prohibía su madre de crianza que era más estricta que un sargento.
Flor de Azahar (Sánchez) se comunicaba con ella, atravez de su guitarra. En las noches la tocaba y cantaba. En el canto le comunicaba a Diana sus mensajes. Una noche le envió un mensaje, el cual solo ella podía comprender, que decía:
"Mañana cuando anochezca, vete a buscar a tu amor, porque lejos de tus brazos, se le muere el corazón." La noche siguiente, Diana se levantó muy calladita y sigilosamente, salió de la casa para buscar a su amor. Cuando se encontraron, en la garita, se fundieron en besos y palabras de amor y decidieron huir lejos y vivir juntos para siempre.
Diana le había llevado un traje civil. El dejó en la garita el fusil, la cartuchera y el uniforme y sin hacer el menor ruido huyeron hacia la sierra y los bosques de Luquillo.
Allí, a escondidas del resto de la isla, construyeron su hogar y vivieron el resto de sus días.
Dicen que aún, en la garita, en las noches se escucha el rasgueo de la guitarra y una risa disuelta en el viento. Queriendo ésto decir que Diana y Flor de Azahar se burlan de los que inventaron la leyenda de la Garita del Diablo.
Espero que os hayan gustado tanto como a mí o más... Qué ustedes lo pasen bien el fin de semana.
Alberto Zambade
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24 de mayo de 2007

La leyenda de las Sombras Chinas

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La leyenda de las Sombras Chinas

La leyendas de las sombras chinas es milenaria. Es el teatro más antiguo del mundo. Estos espectáculos eran organizados para entretener al público más exigente; los más pequeños de la casa. Este tipo de teatro fue presentado por primera vez durante la Dinastía Han (206 a.C.-220 d.C) en la provincia noroccidental china de Shanxi y posteriormente se propagó por el sur, centro y oeste de Asia y por el norte de Africa en el siglo XIII. Este antiguo arte llegó a Europa en el siglo XVII.

Hoy os dejo un trocito de aquella maravillosa cultura para que ustedes la disfruten... Ya me dirán ¿Qué les parece?


(Leyenda China)

Alberto Zambade

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9 de mayo de 2007

Relato histórico, MADRES DE LA GUERRA por Cayetano bretones.

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En conmemoración a las grandes madres que supieron sacar adelante a sus seres más queridos en tiempos en el que la hambruna acechaba sin piedad, a ancianos, a niños y a hombres y mujeres de ley, ellas siempre estuvieron allí e hicieron posible que hoy estemos aquí narrando estas letras. Que hoy sirvan, sin ninguna duda, estas humildes letras de un lector incansable y de un querido amigo de mis leyendas, D. Cayetano Bretones, para honrarlas por la gran labor que cumplieron en su momento. Que lo hicieron en tiempos de Guerra en el que la templanza se pierde y la soledad de apodera de los corazones de quienes lucharon con honor y aún hoy siguen siendo invisibles para muchos. Que sirva bien, entonces, este escrito para alejarlas del olvido y para mantenerlas siempre presentes en nuestro corazón, que son su corazón, el corazón de todas y el de nuestra memoria histórica. Por ellas... Gracias Cayetano por enviarme un escrito tan emotivo y real, disfrútenlo...
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MADRES DE LA GUERRA

Es difícil entender que alguien pueda ser depositario de las cuatro virtudes cardinales (prudencia, justicia, fortaleza y templanza), ni tampoco un dechado de perfección. Pero si en nuestra mente existe alguien que lo pueda ser, esa persona no puede ser otra que nuestra madre en quien, generalmente, reconocemos las mejores virtudes y sentimientos que pueden adornar a un ser humano. Sus consejos, sus lecciones de moralidad, sus desvelos orientados siempre para conducirnos por el camino del bien; sus recelos y temores en cuanto a la orientación de nuestra conducta, si no es que somos degenerados, y salvando la excepcional excepción, hemos de reconocer que sólo ella ejerció de ángel protector mientras estuvimos a su lado, sirviéndonos de guía y guardián en cada paso y en cada movimiento de nuestra vida. Pero si además de las dificultades que entrañaba la crianza y educación de un hijo en aquellos malhadados años, le añadimos el hambre, las penalidades y el peligro de que lo podía perder para siempre, entenderemos mejor el papel que representaron nuestras madres en el drama de la guerra y posguerra civil española.
Si dedicamos, aunque sólo sea unos minutos, a reflexionar sobre la sacrificada vida de aquellas resignadas y valientes mujeres, nos podemos encontrar, sin exageración y sin alharacas, con infinidad de hechos que merecen ser incluidos entre las grandes gestas o proezas de la Historia. La riqueza y contenido humano de sus vidas superan en méritos, no pocas veces, los de cualquier reina, santa o heroína que han quedado como ejemplo para la posteridad. Desde la mañana a la noche, sus vidas eran un constante forcejeo por la supervivencia, sobre todo, las que cargadas de hijos y con su marido en el frente de batalla o en la cárcel, salían adelante con honor, para afrenta de los que, lejos de ayudarlas y reconocer sus méritos, se cruzaban en sus vidas para intentar inducirlas por caminos de perdición
Como paradigma de grandeza de esta hermosa y altruista cualidad, repito, no cabe duda que el mejor ejemplo lo encontraremos siempre en nuestra madre. Y las incluyo a todas, porque todas las madres son abnegadas. Por eso, mi homenaje va dirigido, especialmente, a todas las madres que sobrevivieron la locura de la guerra y la posguerra civil española, incluso aquellas que tenían sus despensas bien pertrechadas de viandas para dar de comer a sus hijos sin la menor dificultad. Sin estar en las trincheras empuñando las armas, ellas fueron las grandes sacrificadas, el "Cordero Pascual" de la contienda en aras de sus hijos, de sus maridos, de sus padres, de sus hermanos. Ellas fueron también la generosidad personificada, inspirada en la vehemencia del cariño, del amor, del afecto, de la resignación, de la esperanza sin esperanza. Nadie como ellas sabe de renuncias, de entrega y sacrificio, a cambio muchas veces de indiferencia o relegadas al olvido intencionado. Por eso hago de estos renglones mi oportunidad para expresar mi reconocimiento más sincero a estas mujeres ejemplares, heroínas anónimas que, por una u otra causa, debieron pasar a nado la ciénaga sanguinolenta y nauseabunda de la contienda. Pero sospecho que el verdadero premio que pudiera venir a recompensar esa noble gesta, creo que el hombre todavía no lo ha inventado, porque todos los bienes terrenales son insuficientes para premiar tanta generosidad.
La mujer pobre y madre en aquellos años era, lo que se solía llamar, el yunque de la casa: sobre ella descargaba la vida todos los golpes que la injusticia es capaz de generar en un mundo despiadado y, sin embargo, allí estaban ellas rezumando entereza y dando a la vez una gran lección de dignidad.
¿Qué madre o esposa no hizo del llanto un hábito y del hábito un infierno con el que tuvo que convivir, un día tras otro día, durante muchos años, sin que le llegara en ningún momento un rayo de esperanza?
También las había que se le secaron los ojos de tanto llorar: ni la misma muerte de sus seres más queridos parecía ya suficiente razón para arrancar una lágrima a sus agostados ojos.
Naturalmente que imprime carácter el hecho de tener que vivir el día a día compartiendo tu vida con el hambre y la miseria sin otros medios que los que tu astucia y sagacidad de hambriento te podían proporcionar. Pero si bien es cierto que el hambre para un niño es una tortura, para la madre que no lo puede alimentar es un infierno, una tortura y todos los tormentos que se derivan de una situación como aquella.
Abnegación, abnegación, abnegación, esa fue vuestra gran virtud, madres de la guerra. Es la mayor riqueza (aunque ignorada) que nadie pudo dejar jamás como legado para la Historia, porque no supisteis vivir para otra cosa que no fuera para eso y para hacer de la resignación un baluarte que desapareció con vosotras. Espero que algún día, España haga honor a vuestros muchos y grandes méritos, levantando en vuestra memoria el monumento más grande que se haya hecho jamás.
Autor: Cayetano Bretones (Gore)
Alberto Zambade
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