11 de febrero de 2008

La Leyenda de la guerra de Troya

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Saludos del Dardo
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La Leyenda de la guerra de Troya

Localización geográfica de Troya

Troya estaba situada en la meseta baja de Frigia, en Asia Menor, en la costa oriental del Mar Egeo. A su alrededor había una llanura y a lo lejos se divisaba el mar azul, el helesponto. Actualmente, esta zona perteneciente a Turquía está cerrada al estrecho de los Dardanelos.
A la celebérrima ciudad de Troya se la conoce con diferentes nombres: el nombre de Troya, que es la denominación más común, deriva de Tros por uno de los primeros reyes de la ciudad. Otro nombre bastante frecuente es Ilión, en referencia a otro mítico rey, fundador del reino y de la estirpe de los troyanos. Su nombre Era Il.

Las causas de la guerra de Troya

La causa de la guerra de Troya fue por el rapto de Helena, esposa de Menelao, rey de Esparta, por Paris, hijo de Príamo, rey de Troya. Helena era hija de Zeus, dios del cielo y de Leda, una bella mujer a la que había seducido Zeus convertido en cisne. Mucho antes de Paris, cuenta la leyenda que un oráculo había vaticinado que por su causa ocurriría un gran desastre para la ciudad de Troya. Pues, Paris se llevó a Helena a Troya mientras la desolación y la rabia se apoderaban de Menéalo, rey de Esparta

Muchos de los reyes y caudillos de Grecia se aliaron para adentrar esta afrenta y se concentraron en Áulide para zarpar hacia Troya, bajo el mando de Agamenón, el poderosos rey de Micenas y hermano de Menelao. Por fin todo estuvo a punto y los barcos zarparon hacia Troya para rescatar a Helena.

La gran guerra de Troya

Así comenzó la guerra más famosa de cuantas recuerda la humanidad. A lo largo de los diez años que duró el conflicto se sucedieron aventuras, incidentes y batallas, y hasta los dioses del Olimpo intervinieron en la guerra a favor de los griegos o los troyanos, según sus preferencias. Hera, Atenea y Poseidón dieron su apoyo a los griegos; Afrodita, Ares y Apolo apoyaron a los troyanos.

Hera: Diosa del matrimonio y el nacimiento
Atenea: Diosa griega de la sabiduría
Poseidón: Dios del mar
Afrodita: Diosa griega del amor y la belleza, la Venus de los romanos
Ares: Dios griego de la guerra
Apolo: Dios de la belleza y las artes.

Los héroes de la guerra de Troya

Entre los héroes más famosos del bando griego está Agamenón, rey de Micenas y caudillo de todas las tropas griegas. Además de Menelao, el marido burlado, rey de Esparta, también participó Aquiles, el más valeroso de los guerreros griegos, con su escudero Patroclo, al frente de los Mirmidones. También destacaron el gigantesco Áyax, Néstor, el rey de Pilos y el astuto Ulises, rey de Ítaca.
En el bando troyano además de Paris estaba Príamo, el rey de Troya y su hijo Héctor, el caudillo de todas las tropas troyanas. Deífobo, uno de los hijos de Príamo, también tuvo una destacada actuación. A ellos hay que unir Eneas, un príncipe troyano reservado para un gran destino, hijo del troyano Anquises y de la diosa Venus. Entre los aliados de los troyanos se encontraba Pentesilea, la reina de las Amazonas

La cólera de Aquiles

La guerra se prolongó diez años con diferentes alternativas. Las murallas de Troya, inexpugnables por haber sido construidas por Poseidón, resistían al asedio y los troyanos alguna vez llevaron el peligro al campamento griego. En el décimo año de la guerra, el dios Apolo envió una terrible epidemia al campamento griego porque Agamenón se había quedado como botín de guerra con Criseida, hija de un sacerdote del Dios. Agamenón se vio obligado a devolverla pero a cambio exigió que Aquiles le cediera a su esclava Briseida, Aquiles no tuvo más remedio que entregársela y encolerizado se retiró del combate después de un duro enfrentamiento con Agamenón

Las amenazas de Aquiles se cumplieron y los troyanos cobraron nuevo valor y contraatacaron arrinconando a los griegos junto a sus naves. En el campamento griego, Patroclo suplicó a su amigo que regresara al combate. Aquiles no depuso su actitud, y al final Patroclo le convenció para que él dejara ir a él, lo hizo revestido con la misma armadura de Aquiles sin que este se enterara.
Al día siguiente los troyanos creyeron ver aterrados cómo Aquiles participaba en la batalla y los acorralaba junto a las murallas de Troya. En medio del combate Patroclo se vio cara a cara con Héctor, el gran Héctor, capitán del ejército troyano. Lucharon durante horas hasta que en un golpe de surte Héctor logra quitarle la espada al supuesto Aquiles, momento en el cual Héctor se abalanzó hacia él y le mató con su espada, degollándole el cuello. Es entonces, cuando Héctor reconoce que a quien a matado es a Patroclo, el primo de Aquiles, ya que Patroclo cuando calló muerto contra el suelo en el golpe perdió su yelmo y su casco.

La muerte de Héctor

Cuando la noticia de la muerte de Patroclo llegó al campamento griego, Aquiles rompió a llorar y después de hacer las paces con Agamenón decidió volver al combate para vengar a su primo, no sin antes ofrecer unos magníficos funerales en su honor.
De nuevo los troyanos descubrieron con horror que Aquiles sembraba la muerte. Sólo ante las murallas de Troya gritó con cólera el nombre de Héctor 100 veces. Sólo quería a Héctor. Y quedando fuera de las murallas ambos guerreros, Aquiles se enfrentó sólo al héroe Héctor en un terrible duelo.
Después de pelear horas como un valiente Héctor sucumbió a manos de Aquiles. La cólera de Aquiles venció a Héctor, dándole una muerte digna de obtener la gloria de los dioses. Aquiles le clavó la pica en la garganta a Héctor, ya que era el único punto que tenía al descubierto.
Aquiles ultrajó el caballo de Héctor durante 3 días mientras la desolación cundía en la ciudad de Troya. Al cuarto día Príamo fue al campamento griego y le rogó a Aquiles que le entregara el cadáver de su hijo. Éste accedió a ello a cambio de su peso en oro. Los troyanos aportaron todo el oro que pudieron pero llegó a ser insuficiente. Políxema, una hermana de Héctor, arrojó desde la muralla un pesado collar de oro que tenía y la balanza se inclinó. Y es por este motivo por el que por fin los troyanos pudieron recuperar el cadáver de su caudillo para rendirle honras fúnebres.

La muerte de Aquiles

Aquiles conmovido por la generosidad de Políxema, se enamoró de ella y decidió pedir su mano a Príamo. Cuando se dirigía a la entrevista para discutir las condiciones de boda, Paris, emboscado y ayudado por Apolo, le disparó una flecha envenenada que le alcanzó en su único punto vulnerable, el talón, y lo mató.

La caída de Troya. El caballo de madera

Según un oráculo de Troya sería inexpugnable mientras los griegos no consiguieran las armas de Hércules y el paladio, una estatua de Atenea que se guardaba en la ciudad de Troya. Ulises consiguió ambas cosas.
Pero la idea más brillante de Ulises fue la construcción de un enorme caballo de madera con la ayuda de Atenea. Según nos cuenta magistralmente el poeta latino Virgilio en su obra la Eneida, en su interior ocultaron a la flor y nata del ejército griego y lo abandonaron en la playa, mientras los demás simulaban la retirada y el fin del asedio. A pesar de las advertencias de la clarividente Casandra, hija de Príamo, castigada a profetizar el futuro sin que nadie la creyera, los troyanos engañados por un espía griego llamado Sinón, decide introducir el caballo en la ciudad
Completamente desprevenidos, los troyanos pelearon su última batalla. Aquella noche Troya fue saqueada, incendiada y destruida y muchos troyanos perdieron la vida. El cruel destino se había cumplido finalmente. Helena volvió a Grecia otra vez.

La suerte de los vencedores y la desgracia de los vencidos

Después de haber conquistado Troya, los griegos supervivientes emprendieron el viaje de regreso a su patria. Después de un azaroso retorno muchos se encontraron que la situación había cambiado y que otros ocupaban su lugar. Agamenón murió asesinado al regresar a Micenas y Ulises anduvo errante muchos años por el Mar Mediterráneo antes de volver a su añorada Ítaca. Mientras tanto su fiel esposa Penélope era asediada por unos pretendientes que querían apoderarse del castillo y del lecho de su marido. De vuelta al hogar Ulises se disfraza de mendigo y con la ayuda de su hijo Telémaco dio muerte a los pretendientes de su esposa, a la que narró sus aventuras. Pocos troyanos sobrevivieron a aquella funesta noche. El rey de Troya, Príamo y mucho de sus hijos y príncipes troyanos sucumbieron a manos de los invasores, mientras las mujeres troyanas fueron repartidas como botín de guerra entre los vencedores. Entre los escasos supervivientes se encontraba Eneas, el hijo de Afrodita, que huyó de la ciudad en llamas con su hijo Ascanio, su padre Anquises y un puñado de fieles troyanos con el mandato divino de fundar allende los mares una nueva Troya. Esta no es ni la mejor leyenda de Troya ni la que prevalece sobre el resto, sino simplemente un breve legado de la gran historia de la guerra de Troya y sus recuerdos aún imborrables en la mente de la antigua Roma.
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(Leyenda Griega y Mitológica)
Alberto Zambade
Todos los derechos reservados Copyright 2007

6 comentarios:

Darilea dijo...

Me encanta la leyenda de Penélope que tejía y destejía un sudario a la espera de su amor.
Besitos :-)

Azul dijo...

La mitología, viejas historias llenas de amor, pasión, entrega, vida..en todo sentido.

Bikos mil :D

Anónimo dijo...

te encanta loo de penelopee esk ago un trabajo y me prgunta k k significado simbolico tiene el personaje de penelopoe:S:S?? me podrias responder ?? er_peke91@hotmail.com

Caro dijo...

Fantástica en todo su sentido esta publicación y las leyendas.
Tu blog es un transporte entre diferentes tiempos y espacios. Me encantó, "transportarme" en estas historias.

Cariños desde Mar del Plata, Argentina.
Caro.
carolinatour

Ricardo Muñoz José dijo...

Leí detenidamente el texto, y aunque todos conocemos la leyenda de Troya, en tu pluma adquiere otro matiz. Será porque todo lo sacas a la luz con ojos actuales.
Sería redundancia recalcar que lo instructivo es más agradable cuando lo conduce una mano amena (como en este caso).

Salud y suerte.
Ricardo - Linde5

DONKIPROKO dijo...

Si bien conocia la historia y no hace poco vi el film me gusto muchísimo detenerme en tu blog y disfrutar tu relato, definitivamente bello y claro.

Un abrazo desde Baires